Revista Coaching

El éxito es cosa de terceras personas

Por Joseldelcampo

No hay mejor sensación que meterse en cama con la conciencia tranquila de que has hecho en el día lo mejor posible. Eso es indicio de que vas a dormir bien.

En tu trabajo te han encomendado una tarea y has dado lo mejor de ti para realizarla y el resultado ha sido el satisfactorio. Pero, no obstante, quien te la ha encargado no cree lo mismo, o por lo menos, no ha demostrado la satisfacción que tu sientes. Consideras que mejor no lo podrías haber hecho, con lo que tendrás la conciencia tranquila, y además el resultado obtenido es el esperado. Pero tu jefe no da muestras de satisfacción. ¿Has tenido éxito en tu quehacer diario?

Y es que por desgracia, en esta sociedad, la satisfacción con uno mismo y con lo que hace no guarda correlacción con el éxito personal o profesional.

Cualquier persigue hacer las cosas día a día como debe pero si no hay alguien que te reconozca el trabjo realizado ¿existe realmente el éxito?

La satisfacción personal es un estado de ánimo propio, interno a cada uno, mientras que el reconocimiento, el éxito, nos viene dado como un factor externo.

Ambos sentimientos son subjetivos, pero con la diferencia de que uno es nuestro y el otro es interno a un tercero.

¿Cuántas veces habéis pensado que algo que habéis hecho sería algo exitoso y nadie os lo reconoció? Y viceversa ¿cuántas algo que no considerábais como bien acabado fue reconocido con éxito?

Y ahora lo que viene son las dos preguntas del millón para hoy:

¿Qué prefieres, ser una persona satisfecha internamente o una persona exitosa externamente?

¿Qué hay que hacer para ser una persona exitosa?

A la primera voy a contestar sencillamente. A la segunda no tengo respuesta, porque si la tuviera, sería a lo mejor una persona exitosa, cosa que no lo soy.

Yo prefiero ser una persona satisfecha con lo que hace día a día, aunque el reconocimiento externo no se produzca. Haciendo siempre lo que está en tu mano, nadie te puede reprochar nada y menos a tú a ti mismo. Dormir con la conciencia tranquila no tiene precio, como diría Mastercard.

Cierto es que a nadie le amarga un dulce, y de vez en cuando el éxito, aunque efímero, gusta. Pero con la forma de pensar que yo tengo, cualquier cosa por pequeña que sea se valora como un éxito incalculable.

Cuando lo que prefieres es el éxito a tu conciencia interior, corres el riesgo de actuar como no eres, con lo cual el éxito es algo completamente artificial.

Hay personas de todo tipo y ambas posturas son igualmente respetables, pero yo creo que van asocaidas a personalidades distitas de los individuos.

La segunda pregunta, es posiblemente la respuesta más buscada junto la ‘fórmula de la Coca-Cola’. Si alguien sabe la clave para tener éxito reconocido y externo que levante la mano.

Aparte de ser caduco, es muy voluble, ya que terceras personas son las que te dicen el éxito o no de lo que haces y hay muchas terceras personas en el mundo ¿Puedes contentar a todo el mundo? Claramente la respuesta es que no, entonces ¿para qué preocuparte por el éxito o reconocimiento en grado máximo? Siempre habrá alguien, muchos o pocos, que considere que lo que haces es un éxito y justo lo contrario, que considere que es un fracaso total. Pero por lo mneos lo que haces lo haces con la conciencia tranquila eso es algo que nadie te lo podrán quitar nunca.


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