
Me dejó tan buen sabor de boca la lectura de su novela juvenil Detective privado que he decidido acercarme a las páginas de la segunda entrega de la serie que lleva el nombre de Justino Lumbreras: El fantasma del museo. Y constato, no solamente el buen manejo narrativo de Luis Leante, capaz de seducir a jóvenes y mayores con su prosa, sino también la gracia de este personaje, que llegó al mundo de la investigación privada de forma casual (las desavenencias con su jefa en la compañía de seguros Aurora lo animaron a seguir un curso de detective por correspondencia) y que, tantas veces, logra ir resolviendo los casos gracias a la casualidad, a las intervenciones de su hija Cande y al buen hacer de su ayudante Narciso Santín.
En esta ocasión, todo gira alrededor de un pequeño cuadro que ha desaparecido en el museo de la Fundación Ricardo Riveiro. Parece que lo han robado, pero la ausencia de pistas, la limpieza desconcertante de la sustracción, lleva a todo el mundo a relacionar el caso con la vieja leyenda del fantasma de Adelina, una pequeña que murió de tuberculosis y cuya presencia estremecedora en el museo (sonidos, movimientos, llantos) ha sido advertida por muchas personas a lo largo del tiempo. A partir de ese punto se inicia una trama en la que varios vigilantes y limpiadoras son interrogados, sin fruto aparente. Nadie parece saber nada. Nadie parece implicado en el robo. Y, por si faltara algo para que la cabeza de Justino explote de impotencia, una llamada telefónica de la vieja profesora jubilada doña Resu (que fue quien le enseñó sus primeras letras) le pide que la ayude en un caso doméstico, pero angustioso, que la tiene amargada. El lector, desde el principio, va acumulando interrogantes: ¿Cómo es posible que se estén produciendo desapariciones en el hogar de doña Resu? ¿Cómo es posible que Justino Lumbreras se haya quedado encerrado bajo llave en un panteón del cementerio? ¿Cómo es posible que, leyendo un libro de Edgar Allan Poe, la inquieta y perspicaz Cande ponga en las manos de su padre la solución al enigma? Van a tener ustedes que leer el libro para averiguarlo.
