Revista Cultura y Ocio

El fin del mundo tal y como lo conocemos

Por Mientrasleo @MientrasleoS

El fin del mundo tal y como lo conocemos
     Ayer leía una frase en twitter puesta por @ORTOGRAFIA que decía: Cada vez que abres un libro y te dispones a leerlo, un árbol sonríe al ver que sí hay vida después de la muerte.
    Me gustó la cita, me quedé con ella, y miré de reojo el lector con relativa mala cara. A fin de cuentas, muchos son los que hablan de un cambio y del fin del mundo literario para dar paso a nuevas generaciones digitales. Pero si os digo la verdad, yo no lo veo así. A fin de cuentas, el enemigo del libro en papel es el digital y del digital la piratería, ¿no? Bien, entonces en lugar de mirar al frente echaremos la vista atrás.
     Antes los libros se escribían a mano, hasta que llegó la imprenta, que los iba a destruir ya que, evidentemente, las copias iban a salir muy baratas y eso iba a abaratar costes: pero milagrosamente el libro sobrevivió. Después llegó la fotocopiadora, aún recuerdo el cartel que decía: "Queda terminantemente prohibido fotocopiar libros completos" a la entrada de la copistería de la universidad... y a la gente repartiéndose los libros y las fotocopias que podían pedir para tenerlos íntegros sin que los pillaran. Y luego se puso incluso más fácil, llegaron las impresoras personales con fotocopia y escáner. Y el libro también sobrevivió... Y ahora le ha tocado lidiar con un enemigo que también viene para quedarse: el lector.Parecía que la cosa se iba a poner complicada, el lector admite cualquier formato y sus libros son más económicos que en papel, no ocupan espacio físico, ni cogen polvo ni nos ocasionan problemas de peso en los equipajes de mano. Efectivamente pintaba francamente mal... de hecho... no hay más que ver la prensa; ¿quién compra el periódico pudiendo leerlo on line gratis prácticamente entero o por una suscripción mínima? Ah, que es cierto, se siguen vendiendo. Tal vez con más cartillas, cupones y regalos, pero la prensa no ha desaparecido y ha aprendido a convivir. Y los libros harán igual, asumo, regularse. Porque frente a la diferencia de precios está la oferta de libros como El maestro del Prado que ofrece ilustraciones, algunas desplegables, que no se verían ni parecido en una pantalla de móvil  La diferencia está en las presentaciones y en los libros dedicados, en las portadas cuidadas de fotos que terminan por ser casi retratos de un pariente lejano a fuerza de verlas y en los marcapáginas que necesitan justo eso, páginas, para ser utilizados. Frente a ello el espacio, el peso y el precio, que en esta época que nos toca parece crucial, y los prejuicios y las sospechas. Porque en formato digital los libros son más baratos hasta el punto de bajar de los tres euros, incluso del euro provocando muchas veces una avalancha de compras por ver una supuesta ganga sin preocuparnos demasiado de si lo que estamos comprando es de nuestro gusto (me ha pasado), y luego juzgamos por el mismo rasero a todos cuando en realidad hicimos una compra poco responsable o, simplemente no era un título para nosotros, que eso pasa con títulos de cualquier precio (no me hagáis recordar tres o cuatro trilogías famosas que me han costado sudores). Claro que hay libros autoeditados en Amazon, como también los hay en papel, solo que ahora están al alcance de todos y también hay rarezas, libros en otros idiomas, géneros... sólo tenemos que tranquilizarnos ante tanta novedad, y saber encontrar nuestro sitio. Cada uno el suyo sin mirar al de al lado.
     Y la piratería... bueno, supongo que tardará un poco más, aunque ya se pueden prestar libros en formato digital, incluso hay bibliotecas que prestan lector y libros. Pero esto ya es algo más personal. Yo tengo la mayor parte de mis libros en papel, y los presto sin problemas, incluso en cadenas en las que un libro pasa por tres o cuatro manos antes de volver. En digital pasa un poco lo mismo, no debería importar que se presten, incluso que se "pasen" libros, si se hace con la misma frecuencia que se hizo primero en papel. El problema viene cuando la copia es indiscriminada bajando libros que la mayor parte de las veces ni siquiera se van a leer. Porque seamos serios, no se vosotros, pero yo cuando trabajo, me gusta que me paguen, y si trabajo horas extraordinarias... me gusta luego descansar, o cobrar, o tener la retribución y reconocimiento adecuados por ello. Bien, pues escribir es exactamente igual, salvo que suele ser un pluriempleo. Es muy difícil que un autor viva de lo que escribe, normalmente lo compagina con puestos relacionados o no con la literatura. Supongo que esta es la parte más complicada, pero poco a poco se irá normalizando y ambos formatos coexistirán. De hecho yo me niego a pensar en un futuro sin papel, en el que los libros sean como las enciclopedias que antes poblaban los estantes de las casas y que han ido desapareciendo sin hacer ruido hasta no ser más que una sombra en el recuerdo.
     ¿Mi caso? me gusta el libro en papel, porque pesa, es consistente, se dedica,
     ¿Mi caso? me gusta el libro digital porque no pesan lleve los que lleve, se 
puedo coleccionar marca-páginas, me aprendo la portada, el olor.. y lo veo ahí posado en
dedica, nunca pierde la página,  puedo marcar mis partes favoritas sin
el estante una vez leído. Porque lo puedo prestar fácilmente y regalar en un
 remordimientos, se puede regalar y cambiar incluso sin que nadie salga  de  
paquete que espero a que abran con ilusión, tiene desplegables, portadas y
casa, los precios de los lectores se han moderado y nos acercan una oferta de 
 ediciones espectaculares que recordaré siempre y, sobre todo, porque
forma inmediata imposible de igualar en forma física. Y, sobre todo, porque 
me gusta vivir entre montones de libros.
me gusta vivir entre montones de libros.
     Y vosotros, ¿creéis que es el fin del mundo literario tradicional realmente?
     Gracias

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