Revista Humor

El gran misterio del volumen descendente

Por Informatria

Cumplir los 40 no me está sentando todo lo bien que uno se podría pensar.

-Los 40 son los nuevos 30.
-Es por tonterías así que los hombres nos quedamos con la mentalidad de niños de 8 años...
-Ahí le has dado...

Cada año que hago la revisión de la empresa me dicen que oigo mal, que tengo un valle de frecuencias en el oído derecho y que debería estar medio sordo... Pero que igual es de nacimiento y por eso no me doy cuenta.

-Entonces lo de ser idiota es de nacimiento...
-Sí, tampoco me doy cuenta
-Animalico...

El caso es que poco después de cumplir 40 me comencé a dar cuenta de que me costaba oír (sobre todo en la calle) cuando hablaba por teléfono con mi Note 3 de 4 añitos.
-En años de móvil, tu móvil tiene tu misma edad.
-Claro, le pilló la crisis...

Al principio llegué a achacarlo a mi propio valle de frecuencias pero como el resto del ruido de la calle lo oía estupendamente, comencé a pensar en que iba a ser el teléfono.
-Eso fijo que es el sistema operativo que lo limita.
-¿Y por qué ahora?
-Porque tu batería tiene 1500 ciclos y ya no da...

Cambié la batería (porque cargaba el móvil dos veces al día) pero no era ése el problema.
-Pues eso va a ser de las veces que se te ha caído que se ha desajustado el altavoz y habrá que cambiarlo.
-Qué pereza...
-O un bug del sistema.
-Qué pereza x 2

Sí, cualquier cosa que le pase a tu móvil si la miras por internet es culpa del firmware... Siempre hay alguien a quien le ha pasado.
-Tienes la pantalla rota...
-Es culpa del software.
-Será que se te ha caído o le has dado un golpe, ¿no?
-Sí, con la funda de titanio del disco duro donde guardo el software.
-Ah, claro...

El caso es que nada de lo que probaba funcionaba y comenzaba a estar ya pensando en que tendría que llevarlo a reparar cuando en un foro, muy acertadamente, sugerían limpiar los agujeritos del altavoz. Despacio. Con una aguja.

No podía ser... Hay una chapita pequeña con 17 agujeritos en línea delante del auricular por donde deben salir los berridos tornados en susurros de la gente con la que hablo.
Cogí la aguja, quité algo de material que haría las delicias de Grissom. Y me llamé a mi mismo.

Mi contestador casi me deja sordo de verdad, sin valle ni montañas... Tuve hasta que bajar el volumen de la llamada...

-¡(Palabrota parecida al plural de cojín)!

Increíble. Con el día a día esos puñeteritos agujeros se habían tapado llegando a hermetizar el auricular interno de una manera sublime. Y la solución no pasaba por el software, firmware u otros wares.

¿Con lo limpito que soy con el móvil, por qué no venden un kit de higienización para maniáticos? ¿Cómo puede ser que una estupidez así me pase a mí y me coma la cabeza con soluciones alternativas? ¿Pensar fuera de la caja habitualmente hace que pases por alto lo obvio? ¿Cuánto más durará mi Note 3 hasta que me la líe otra vez? ¿Por qué me falló esta vez el sentido arácnido?

Está claro que a veces la tecnología no falla, que es la física simple la que hace fallar sus efectos... Pero estamos tan acostumbrados a que es algo de nuestros megacomplejos sistemas operativos que limpiamos el disco duro antes que otras partes...

Mucha limpieza ahí fuera.

El gran misterio del volumen descendente

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