Revista Cultura y Ocio

El hipnotista. Lars Kepler

Por Mientrasleo @MientrasleoS

El hipnotista. Lars Kepler
     ""Como el fuego, igual que el fuego", ésas fueron las primeras palabras que pronunció el chico hipnotizado. Pese a sufrir lesiones mortales, cientos de cuchilladas en la cara, las piernas, el tronco, la espalda, las plantas de los pies, el cuello y la nuca, se lo había inducido a un estado de hipnosis profunda con la esperanza de poder ver a través de sus ojos lo que había sucedido."
     Lo sé, hay película. Y por cierto que no es nada del otro mundo... pero ya conocéis el dicho: "No juzgues un libro por su película" O algo así. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El hipnotista.
     Conocemos a Josef, un niño, toda su familia ha sido asesinada y él es el único superviviente, aunque queda no sólo herido sino también en estado de shock. Joona, encargado de resolver el caso, recurrirá a un ex hipnotizador llamado Erik Maria Bark que ahora es especialista en el trato de estrés post traumático para que lo ayude. Necesita que hipnotice al niño para obligarlo a recordar, pero cuando el especialista se acerca secuestran a su hijo complicándolo todo.
     Decía o algo así porque el libro tiene un equilibrio complicado entre pros y contras. Tengo que decir que no es una gran novela, no pasará a los anales de la literatura y ni siquiera llega a atar todos los cabos a poco atentos que estemos, cosa que me fastidia enormemente. Hecho este ejercicio de sinceridad la novela engancha y mucho. Desde las primeras páginas parten de forma muy directa con la primera de las dos historias que se irán entrelazando, el crimen. Y lo hace con una gran cantidad de diálogos que harán que tomemos un rápido ritmo de lectura intrigados por lo que allí ha sucedido. Sin sufrir un parón nos irán introduciendo en la historia personal del hipnotista para llevarnos de viaje tanto geográfico como en el tiempo y así ir desgranando una interesante trama personal. A estas alturas y con el libro ya mediado empezamos a hacer cábalas sabedores de que la pareja de autores, Lars Kepler es un seudónimo, posiblemente se guarden un as en la manga. Nos interesa tanto el presente como el pasado del hipnotista y con el rabillo del ojo no perdemos de vista la historia de Josef, porque justo de eso se trata el libro: de mantenernos pegados a sus páginas queriendo saberlo todo.
     Muchas veces he hablado de libros cuya finalidad es hacer que las horas pasen mientras los leemos, que nos enganchen metiendo entre sus páginas todos los elementos de que el autor dispone para que el lector se entretenga (incluso Pokemon, por extraño que os pueda sonar). Bien, pues eso es lo que nos encontramos en el libro que hoy os traigo, como en una de esas películas que muchos tienden a llamar americanadas, pero que luego las vemos y disfrutamos sin que nos dejen poso alguno y sin que nos importe demasiado porque las hemos disfrutado justo como lo que son. Entretenimiento (posiblemente la palabra más repetida en esta reseña). Una novela que, pese a su extensión, no se hace pesada y que nos ayudará a pasar estas tardes frías que se nos han echado encima sin que nos demos cuenta. Porque no todo va a ser leer a Proust o a Chejov. Vamos, digo yo.
     Y vosotros, ¿cuál es el último libro que os ha causado justo esa sensación?
     Gracias

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