Al fin he podido sacar tiempo para leer y reseñar algo, gracias a las ansiadas vacaciones de Semana Santa. Éste era el libro que me había llevado a Granada para tener algo de lectura en unos ratos libres que no han existido.Debo decir que no llegaba a la obra en blanco. Hace unos años vi (aunque no llegué a reseñar) la serie de
Amazon de cuatro temporadas que adapta muy libremente el libro. Tenía cierta curiosidad por ver dónde divergía y cómo. A grosso modo puedo decir que es recomendable verla también, hay muchas "fumadas", pero me parece que refleja mucho mejor cómo sería el mundo siguiendo la premisa dibujada en la novela por el autor. En la red encontraréis muchas críticas negativas y aunque comparto algunos puntos, a mí me gustó bastante esa adaptación libre. Argumento
En un mundo alternativo, el Eje ha derrotado a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial y Estados Unidos ha sido invadido y dividido entre los vencedores. Mientras los nazis se han anexionado la costa atlántica, la costa pacífica permanece en manos japonesas. Entre medias de ambos territorios quedan las Montañas Rocosas, una zona que se puede considerar neutral y que conserva cierta independencia.En esta situación, los nativos son ciudadanos de segunda clase a pesar de que su cultura es admirada por los vencedores, al menos por los japoneses, hasta el punto de que uno de los mejores negocios es la venta de antigüedades americanas, como relojes de Mickey Mouse, revólveres de la Guerra Civil o simples chapas de Coca-Cola. Así ha prosperado el anticuario Robert Childan. Uno de sus mejores clientes es el Sr. Tagomi, japonés que dirige el Nippon Times y que espera que le consiga un artículo especial para un importante contacto que está a punto de llegar a San Francisco.
Pero si el mundo de las antigüedades ha resultado ser un lucrativo negocio, también se ha hecho hueco el de las falsificaciones de éstas. En una fábrica que además de hacer productos legales realiza algunas imitaciones de gran calidad trabajaba Frank Frink, judío que se ha sometido a algunas operaciones para disimular sus rasgos más marcados. Frank decide marcharse con un compañero y empezar un negocio totalmente innovador: creación de joyas originales, un nuevo arte puramente americano.
Juliana es la exmujer de Frank y lleva un tiempo viviendo en las Rocosas dando clases de judo. Ahí conocerá a Joe, un camionero que guarda más de un secreto.
Reseña
Vivimos tiempos muy locos desde hace ya varios años, en gran medida por lo que parece el colapso del sistema capitalista con Estados Unidos a la cabeza de la debacle. «El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos» (Antonio Gramsci). Diría que estamos en ese momento en que estamos viendo un cambio del orden mundial completo que viene acompañado de auténticos monstruos que más que evitar ese fin, buscan sacar provecho de los estertores o intentar imponer por la fuerza que se mantenga lo máximo posible. En estas circunstancias, me parecía el momento adecuado de probar con esta novela de 1963 que planteaba un EE.UU. dominado por el fascismo. Una ucronía. Un "y si..." que hoy se torna totalmente actual y desolador.Para empezar, debo decir que el libro son apenas unas 250 páginas, lo que se queda muy limitado para describir este otro mundo de manera amplia. Además, prácticamente toda la acción transcurre en la parte japonesa, algo en los territorios neutrales y nada en la parte alemana. La extensión de la serie hace que gane en este aspecto por mucho.En la novela seguimos a un puñado de personajes vagamente conectados. Quizás el que resulta más humano sería Robert, hombre blanco que evoluciona de un ser acomplejado y nervioso ante los japoneses a tener cierto orgullo de su propio origen, capaz finalmente de rechazar un negocio lucrativo por su dignidad y la de sus compatriotas. Luego estaría Juliana, joven un tanto desequilibrada por traumas pasados que no se nos llegan a contar. Único personaje femenino relevante y aunque tiene su papel de gran importancia, está terriblemente escrita por el autor. No llega al nivel de misoginia de otros autores, pero desde luego no se le podría ver como feminista.


