
Ya hace unos días que veo ese hueco, ahí dónde un día estuvo la albahaca.
Dicen que los vacíos hay que llenarlos con algo así que me he decidido por albahaca (siempre hay que tener albahaca fresca) y, en plan súper innovador, una plantita de orégano.

Tras plantar a estos dos nuevos habitantes del huerto, saludar a las tres cebollas

y vigilar a la rúcula, los berros y el perejil,

he puesto un poco de abono orgánico y he regado.

Y así estamos, esperando la primavera…

