Hoy encontré esta magnífica imagen navegando por Instagram y me vinieron a la mente todas esas personas que me han dicho, a lo largo de este tiempo, frases tan extrañas como «ay, pues no se le nota», «¿De verdad tiene autismo?» «¡Que va, no lo parece!» y otras afirmaciones que, cuanto menos, me han hecho poner los ojos en blanco y dar por imposible seguir la conversación.
La imagen habla por si sola, y pretende explicar la dicotomía que existe entre lo que los conocidos ven y lo que transitan las familias con miembros TEA.

(Créditos en la imagen)
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