Revista Economía

El inmenso error.

Publicado el 08 octubre 2019 por Torrens

Hace unos días Puigdemont dijo una verdad como un templo: que a pesar del terrorismo real y cierto nunca se aplicó el 155 en el país vasco, y a pesar que no mencionó muchos otros ataques a Catalunya y el independentismo, como el “a por ellos”, que no se aplicaron a los vascos, el enfado es general y mayúsculo, empezando por el lehendakari Urkullu.

Hace muchos años que pienso que los nacionalistas catalanes, desde Tarradellas a Torra y desde Pujol a Junqueras y Puigdemont han cometido un inmenso error al considerar al PNV como amigos y aliados porque en ocasiones nos han perjudicado por la espalda y de manera subterránea.

En este blog he explicado un par de veces que en el 78 vivía en Madrid, y en la casa donde tenía mi piso vivía también un teniente coronel letrado del ejercito con el que mantenía muy buena relación a pesar de que en la mili me arrestaron en una ocasión por falta de espirito militar, que estaba colaborando en la elaboración de estatutos de CCAA, y me dijo alto y muy claro  que Catalunya nunca tendría concierto económico porque se oponían tres importantes poderes: la monarquía, el ejército y el PNV. Probablemente la razón de esta fea negativa del PNV sea que en vez de reducir el cupo que el País Vasco paga cada año para contribuir a los “gastos generales” de España hasta un nivel insignificante como hizo Rajoy, habría subido espectacularmente para compensar el concierto catalán.

Curiosamente, tanto el PNV como la pocilga mediática han afirmado repetidamente que Catalunya no tiene concierto porque no lo quisimos. Que no es más que una mentira más de las muchas que se inventan sobre Catalunya, porque Jordi Pujol pidió con insistencia el concierto, pero cuando se produjo el escándalo Banca Catalana y a pesar del desfalco y el saqueo que supuso Jordi Pujol, ya presidente de la Generalitat, no fue ni encausado en el juicio del escándalo, y finalmente los acusados que eran los miembros del consejo de administración del banco fueron absueltos, y curiosamente y por supuesto por coincidencia, al tiempo que se iniciaba la chorizada Jordi Pujol dejo de insistir sobre el concierto y empezó a decir aquello de ahora no toca, que se hizo famoso.

Parece que al lehendakari Urkullu le ofendió el comentario de Puigdemont, pero ni él ni ningún miembro de su partido han abierto la boca cuando la justicia corrupta española se ha inventado el terrorismo independentista catalán y lo han relacionado con ETA, aunque si lo han hecho diputados vascos de otros partidos que son lo que no es el PNV, honestos.

Uno de los temas que demuestran que España es un manicomio absurdo es que el País Vasco, disfrutó de total independencia financiera hasta 1878. Pero después de la III guerra carlista se estableció el concierto económico por decisión de Alfonso XII y desde 1878 a 1937 aunque ya estaba oficialmente en vigor el gobierno central recaudaba los mismos impuestos que en el resto de España hasta que en 1937 la república restableció el concierto en su totalidad. En su versión actual el concierto incluye una cifra denominada cupo que pretende cubrir la parte de los que podríamos denominar gastos generales del estado, cifra que siempre ha sido muy baja, y que después de las concesiones de Rajoy es ridícula, y como que no estaban satisfechos del todo Rajoy les abonó 1.400 millones en 2017 para compensar “excesos” pagados en años anteriores hasta el extremo que la independencia les resultaría muy cara porque tendrían muchísimos más gastos que lo que ahora les supone el cupo.

Aunque es difícil conocer la cifra del concierto vasco, esta anda entre 1.000 y 1.400 millones, que comparado con los presupuestos generales del Estado que rondan los 450.000 millones, aunque lo que cubre el cupo vasco es inferior a los presupuestos, es evidente que dicho cupo vasco es una inmensa tomadura de pelo al contribuyente del resto de España.

Lo curioso es que con los impuestos que paga Catalunya se financian varias CCAA deficitarias y siempre que se ha pedido el concierto en Catalunya se han incluido dos cupos, uno como el vasco y otro para ayudar a cubrir los déficits de otras CCAA, pero para la mayoría de españoles los vascos son unos tipos muy majos y solidarios mientras los catalanes somos lo más insolidario del mundo.

Solo en el reino del absurdo y la estupidez españolas puede entenderse que la reacción tanto del Estado como de una mayoría de ciudadanos frente al independentismo catalán basado en democracia y no violencia, haya sido inmensamente más dura y agresiva que frente al independentismo vasco que generó una organización terrorista que asesinó a cerca de 1.000 españoles.


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