
El lago del espejo
Quien se contemple en este lago se arriega a la dicha o al infortunio de recuperar el alma o perderla para siempre. De aquel lugar me habló el monje de ojos profundos como pozas que encontré en el camino. Un tal Francisco de Asís. Anduve y anduve hasta que pasado el mediodía encontré aquel lugar. Busqué mi imagen en aquel extraño espejo. Lo que vieron mis ojos es desde hoy un secreto nuevo. Si dudas de lo que digo, acércate y compruébalo por ti mismo.
