El barrio de Kensington, en Filadelfia, no es un lugar para turistas. Es la zona cero de una epidemia de opioides que devora almas en las aceras, y es también el asfixiante escenario donde Liz Moore ha plantado una novela de más calidad de la que uno se espera, siendo cómo es la fusión de bastantes lugares comunes en la novela negra: Hermana poli VS hermana Yonki, Madre que tira sola de su hijo tras el abandono paterno, ¿hay que poner a la familia por encima del deber?....
Parecería que por tanto podríamos estar ante una novela de producción en serie, de esas que pronto o ya escribirá una IA, pero no. El recorrido urbano y humano es sólido y trabajado, y a pesar de su extensión la novela discurre con enorme interés hasta su final, quizá también algo previsible. O no.
En fin, buena. Más que decente y recomendable.
