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"El largo viaje del día hacia la noche" de Eugene O'Neill

Publicado el 03 octubre 2014 por Juancarlos53
No es lo habitual. Lo sé. Pero también sé que pocas entradas de un blog se leen hasta el final. Por eso, en éste voy a comenzar por el final, que en el fondo es lo más importante:
¡¡Vayan a verla!!                                    ¡¡Es el mejor O'Neill!!

¡¡Vicky Peña está magnífica!!Ficha de la Obra
No es un texto desconocido para el público de teatro. Es teatro de fuste, de alto nivel, teatro que precisa de unos grandes intérpretes para sostener durante dos horas y media la atención del espectador. La representación vista en el Marquina lo consigue, vaya si lo consigue. La ficha de la representación es la siguiente:

  • Teatro MarquinaFecha del estreno en Madrid,: 4 / 9/ 2014. Hasta el 30 de noviembre
    • Dirección: Juan José Afonso.
    • Intérpretes: Mario Gas (James), Vicky Peña (Mary), Juan Díaz (Edmund), Mamen Camacho (Cathleen) y Alberto Iglesias(Jamie).
El autor y la obraEugene O'Neill escribió esta obra en 1941, pero no fue estrenada -ni siquiera publicada- en vida del autor por prohibición expresa del mismo. No sería hasta 1956, tres años después de la muerte del dramaturgo, que el texto subiría a las tablas. Viendo la obra entendemos las prevenciones adoptadas por el escritor. Estamos ante un ajuste de cuentas que el autor realiza con su propia familia y consigo mismo. Dada la veracidad y crudeza de lo tratado, O'Neill dispuso que no se publicara ni se representara hasta pasados 25 años de su muerte. Sin embargo su tercera esposa, la actriz Carlota Monterey, en 1956 levantó el veto.
La obra nos presenta un día cualquiera del verano de 1912 de la familia Tyrone. El personaje de James Tyrone no es otro que el padre de O'Neill, James O'Neill, un actor de teatro de origen irlandés que había crecido en medio de la pobreza más absoluta. La madre de O'Neill, Ella Quinlan O'Neill (Mary Tyrone), era la hija delicada y emocionalmente frágil, de un padre rico que había muerto cuando ella contaba sólo con 17 años, la edad en la que contrajo matrimonio. El personaje, al igual que la señora O'Neill no ha superado la muerte por sarampión a los dos años de su segundo hijo, y es adicta a la morfina desde  que nació Edmund (Eugene O'Neill en la realidad). En cuanto al personaje de Alberto Iglesias, Jamie, el hermano mayor de Edmund, el autor se ha inspirado con seguridad en su propio hermano mayor que bebía compulsivamente por lo que murió víctima de su alcoholismo a los 45 años de edad.

Eugene O'Neill

"Largo viaje del Día hacia la Noche", al igual que muchas otras obras de O'Neill ("A Electra le sienta bien el luto" es la más reconocida) se inscribe dentro de la corriente realista de tendencia psicologicista y filosófica del teatro norteamericano de entreguerras que arranca del realismo renovador de Ibsen y de Chejov al que se añade el expresionismo de August Strindberg y el simbolismo del belga  Maeterlink
Eugéne O'Neil es imprescindible para entender la gestación del teatro estadounidense posterior a la Segunda Guerra Mundial que dejará de lado las cuestiones existencialistas  y se centrará más de lleno en las cuestiones sociales del momento. O'Neill es la puerta obligada que hay que atravesar para llegar a Thorton WilderTennessee Williams o Arthur Miller. En "Largo viaje..." las preocupaciones sociales no están aún muy presentes. Escrita en 1941, se observa que la familia echa en cara al personaje de Edmund su tendencia al pesimismo existencial; esta actitud es muy entendible si tenemos en cuenta que estamos en 1912. 
Por su contribución al teatro universal, el dramaturgo fue galardonado en 1936 con el Premio Nobel de Literatura. Antes de este galardón recibió varios premios Pullitzer: por Más allá del horizonte (1920),  por Anna Christie (1922),  y por Extraño interludio (1928). Ya fallecido, la obra que comentamos aquí, "El largo viaje del día hacia la noche" también recibió en 1957, el año siguiente de su publicación y puesta en escena, el premio Pullitzer.
La Representación
En mi opinión la representación es magnífica. Creo que José Afonso, su director, ha sido muy respetuoso con el texto original que ha versionado Borja Ortiz de Gondra. Tanto uno como otro consideran -y aciertan en ello- que la obra tiene actualidad, que llega al espectador de hoy, que es un auténtico clásico:
"¿Quién no reconocerá en una réplica, en un gesto, en un silencio de los Tyrone algo vivido en su propia carne, en algún momento de su vida familiar? Porque esa es la grandeza que hace de este texto un clásico: nos tiende un especjo para decirnos que nadie está a salvo, que bajo cualquier apariencia de armonía familiar siempre laten demonios que terminan por salir" (Borja Ortiz de Gondra)
"Deseamos contar esta historia porque creemos que nadie como O'Neill ha sabido relatarnos a partir de su mundo más íntimo y personal los grandes enigmas del ser humano y su relación con el mundo. Partiendo de un reencuentro familiar y en el transcurso de un anodino día de verano hasta la caída de la noche, O'Neill nos termina enfrentando a grandes retos de nuestra existencia. Y eso es lo que hace de esta obra un clásico universal" (Juan José Afonso)
La puesta en escena
Sin embargo  quiero poner un "pero". Es cierto que es una obra de texto, basta con ver el homenaje que O'Neill hace a Shakespeare -autor de texto donde los haya- en las citas y alusiones a algunas de sus obras (Otelo, Julio César y otras). Sí, es una obra de texto, pero eso no obliga -es mi opinión, claro- a que la puesta en escena sea pobre, fría. Todo el atrezzo se reduce a unos largos cortinones sobre los que se proyectan en ciertos momentos imágenes marinas con las que se nos quiere ubicar en un espacio marítimo vacacional y también imbolizar el desbarajuste mental de Mary, la madre. El resto del espacio escénico queda reducido a cuatro sillas, una mesa baja y un carrito dorado de licores (en mi opinión este carrito desentona totalmente con el resto de mobiliario), algo muy, muy pobre. Lo considero una falla en la espléndida representación. Por contra la música y demás efectos sonoros son acertados y sirven para mostrar la locura de la madre.
Una obra de actores

Mamen Camacho, Juan Díaz, Vicky Peña, Mario Gas y Alberto Iglesias

Sin casi ayuda por parte del atrezzo, excepto en lo referido al vestuario que está muy bien realizado, todo el peso de la representación recae en el equipo actoral que consigue que la obra no decaiga pese a su larga duración. Son cinco actores magníficos que podríamos dividir en dos grupos: jóvenes y experimentados.
  • Los jóvenes. Aquí aparecen tres actores ya reconocidos. Alberto Iglesias, muy creíble en su papel de Jamie, aunque su comportamiento en la borrachera final me haya parecido algo sobreactuado y poco creíble. Juan Díaz está increíble. Muy buena actuación sobrellevando la carga, obligada por el texto, de una pertinaz tos que lejos de hacerle caer en lo pesado e inverosímil logra transmitir lo que se pretende con ella. Y por último, Mamen Camacho, para mí la más desconocida de los tres, que con un papel más pequeño logra sacar una sonrisa al espectador dentro de una trama por demás seria. Muy bien por ella.

Mario Gas, Juan José Afonso y Vicky Peña

  • Los experimentados. Son dos  monstruos de la escena. Pareja en la obra y también en su vida real. Este hecho, puramente anecdótico, sin embargo, creo que contribuye decisivamente a la naturalidad y credibilidad con que se dicen frases tiernas y menos tiernas así como las debidas réplicas a las mismas. De los dos, Mario Gas tiene un papel, dentro de la dificultad que tienen todos los personajes, más fácil. Es un marido condescendiente con las debilidades de su esposa a la que deja sola durante horas en las que él hace negocios o simplemente se emborracha. Sin embargo el personaje interpretado por Vicky Peña es de gran dificultad. Dos horas y media metiéndose en la piel de una morfinómana que se engaña a sí misma al creer que engaña a los demás y que se niega públicamente a reconocer su adicción es difícil de realizar. Pero ella supera el reto y con nota. Los espectadores, al final, reconocen su esfuerzo con unas salvas de aplausos más cálidas que las otorgadas al resto del elenco.

Final
 Nada más. Ya he dejado dicho al inicio lo esencial: que hay que verla, que Vicky Peña está que se sale y que es de lo mejor de Eugene O'Neill. Como cierre de la entrada recordaré que este texto teatral no es la primera vez que se monta en Madrid. En los últimos 54 años se ha representado al menos en cuatro ocasiones antes de la actual en el Teatro Marquina:
  • Teatro Lara, Madrid, 1960.
    • Dirección: Alberto González Vergel.
    • Intérpretes: Andrés Mejuto (James), Ana María Noé (Mary), José Luis Pellicena, José Martín.
  • Teatro Español, Madrid, 1988.
    • Dirección: Miguel Narros y William Layton.
    • Intérpretes: Alberto Closas (James), Margarita Lozano (Mary), Carlos Hipólito (Edmund), José Pedro Carrión (Jamie), Ana Goya (Cathleen).
  • Teatro Albéniz, Madrid, 1991. Con el título de Viaje de un largo día hacia la noche4
    • Dirección: John Strasberg.
    • Intérpretes: Héctor Alterio (James), Julieta Serrano (Mary), Jaume Valls y Ramón Madaula.
  • Teatro de La Abadía, Madrid, 2006.
    • Dirección: Àlex Rigola.
    • Intérpretes: Chete Lera (James), Mercè Aránega (Mary), Israel Elejalde (Jamie) y Oriol Vila (Edmund).


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