Sobre la mesa, un libro negro y grueso,en el pensamiento, el recuerdo aquel,impenitente martillo sin cincelque a descifrar invita tal que un beso.
Stefan GesellAquel suceso se diluyó al aire
se le clavó en el alma, se le tatuó,en las manos y en la piel, en la expresión,dejando sólo aquel libro de nadie...Si me amas, vida mía, yo volveré.Si no me amas, no lo dudes, mi vida,nunca se cruzarán tu alma y la míani leeremos los versos que te entregué.
