En mi cabeza se oía, casi estoy seguro, "te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar". La vi y le sonreí intrigado, mientras repasaba la historia del librito, un elefante que se baña. Estaba seguro de que ningún personaje se muere, sólo se salpican agua.
--¿De matar? --De matar mosquitos. --Ah sí, amor. Y matamos un zancudo con la contraportada. Luis Ricardo Ramos en blog.luisricardo.com
