Sí señores, basta que la legión pepera, por boca de sus altas jerarquías, por ejemplo de Mariano Rajoy, dijera que no le gustaba el copago, y ahí está, el viernes próximo el consejo de ministros lo aprobará.
El medicamentazo o el repago o como quieran llamarlo, afectará a todos. Por un lado pagarán los jubilados, hasta ahora exentos. Y lo harán aportando el 10% del valor de los medicamentos. Independientemente de la pensión que cobren, el patrimonio que posean o la enfermedad que tengan.
Por otro lado, los trabajadores en activo pagarán un 10% más (hoy pagan el 40%) si su renta es menor de 100.000 euros anuales, y el 20% más, llegando al 60% del valor del medicamento, cuando pase de esa cantidad.
Otra medida que intentan disimular, pero que vuelve a afectar a los más débiles. Hoy el 8% de los jubilados ganan menos de 300 euros al mes, y el 54% menos de 600 euros, por lo que al colectivo que más fármacos necesita, este pago le va a suponer una merma importante en su poder adquisitivo. Al incremento del IRPF anterior, hay que añadir el pago de las medicinas, ¿no es esto una bajada encubierta de las pensiones?
El 90% de los enfermos crónicos –a estos enfermos les han puesto un tope de gasto de 30 euros al trimestre, y se les devolverá el resto-- son mayores de 60 años y son los que más medicinas necesitan, y sin embargo pertenecen al colectivo que tiene menor renta.
Al colectivo de los trabajadores activos les afectará igual a los que ganen 10000 euros que los que ganen 99999 euros anuales (un 10% más del coste de los fármacos). Y a esto le llaman progresividad. Además no cuenta el patrimonio, por lo que los que tengan más patrimonio no pagarán más, lo que sigue hablando de la progresividad de la medida.

Otra más que nos van a clavar, sin ruborizarse. Una medida injusta que perjudica a los más débiles y que significa una merma importante en el poder adquisitivo de los que menos tienen.
Por cierto, que esto supondrá un ahorro de unos 3.700 millones al año, por lo que --agárrense que vienen curvas— todavía han de tomar decisiones hasta llegar a los 7000 millones previstos.
Como siempre, este gobierno, ya lo ven, se vuelve a preocupar por los suyos. Ya sabíamos que los suyos eran los económicamente poderosos, ahora debemos añadir los más sanos. Con razón la directora del FMI, Christine Lagarde, decía que la culpa de que el sistema esté en crisis es porque vivimos demasiado. Cada vez, estamos más cerca de Esparta o de la Alemania de Hitler. Sólo los fuertes, jóvenes y poderosos deben sobrevivir.
Salud y República
