
Me he permitido la libertad de exagerar un poco (sólo un poco, eh) con el título de este nuevo post de El Megáfono, lo confieso, pero es un secreto a voces que ser adicto a la lectura hace que nuestro bolsillo llore cada vez que cargamos nuestras estanterías (es una adicción cara, pero sana).
Puede que comprar unos cuantos libros no sea un atraco a mano armada, pero se acerca bastante: porque los libros son caros, aceptémoslo de una vez. En la entrada anterior de esta sección dediqué unas líneas al factor económico de la literatura y, como prometí, hoy le toca una entrada entera; seré lo más breve posible (aún así me enrollaré, no tengo remedio), pero espero que os extendáis tanto como queráis en vuestras opiniones al respecto.
El precio de un libro depende de muchas variables, como la edición, la editorial e incluso el género; es mucho más económico comprar una edición de bolsillo que una en cartoné (tapa dura, vamos), normalmente los libros de grandes editoriales son más accesibles (ojo a ese normalmente, pues no hay ninguna regla escrita al respecto, digo lo que veo) y depende de los géneros que nos guste leer, el precio se nos puede ir por las nubes.
Si me leéis a menudo, sabréis que no suelo hacer ascos a ningún género, pues me gusta ir variando en mis lecturas, pero está claro que lo que más me gusta es la literatura juvenil. Por mucho que digan, los jóvenes leen (la blogosfera es un claro ejemplo de ello), pero no todos tienen los mismos recursos, y eso es un gran contra: si de verdad quieren acercar la literatura a los jóvenes, lo ideal sería poder hacerse con novelas del género a precios más económicos. Hoy en día, el precio de una novela juvenil ronda los 16€; los hay por más y los hay por menos, y aunque no es un precio exagerado, no me digáis que no sentís una alegría cuando vais a la librería y encontráis títulos por menos de diez euros (como, por ejemplo, la edición rústica de Pomelo y limón, que me llevé a casa por 8’50€ – qué alegría :3).
Y si dejamos atrás la literatura juvenil, los precios empiezan a subir. La literatura adulta es un mundo a parte y los precios varían algo más, pero cuando entro en la librería y voy a la sección de novedades, son pocas las veces en que los títulos expuestos bajan de los 20€ (tal vez sea por eso que me decanté por la juvenil, por ahorrar unos eurillos que después podría gastar en una edición de bolsillo). Y no hablemos ya de la fantasía épica, que casi siempre se presenta en series infinitas y en libros que podrían partir una roca (a no ser que lo dividan para ganar dinero, cosa que viene siendo demasiado frecuente últimamente por según qué editoriales), pues el precio se nos puede ir por las nubes de tal forma que encontremos libros por más de 30€ y, que tiemblen vuestros bolsillos, de 40€ (esto sí es un atraco, lectores).
Que sí, que la literatura es cara. Cuidado con los géneros que te atraen, porque más te vale ir ahorrando para ese próximo título que tanto deseas, y ojito con las sagas que sigues, no vayas a acabar arruinado…
Hay ‘soluciones’, diréis, como las bibliotecas, pero no viene al caso: está claro que podemos optar por otras vías que no sea la compra para leer libros (y las colaboraciones de editoriales con los blogs literarios son algo que se agradece muchísimo en este aspecto), lo sé, pero somos muchos los lectores que adoramos comprar libros y no dejamos de desear que bajen los precios para poder hacernos con todos los títulos que deseamos. Comprendo que hay un proceso de edición que define el precio del libro… pero soñar es gratis.
Ahora es vuestro turno de opinar: desahogaos si os parece que los precios de los libros son un atraco, llevadme la contraria, decid cómo os gustaría que estuviese el panorama económico de la literatura, etc. ✿