Revista Cultura y Ocio

El mesías que cayó a la Tierra

Publicado el 03 septiembre 2019 por Revista Pluma Roja @R_PlumaRoja

Ziggy played the guitar
jamming good with Weird and Gilly…
and the Spiders from Mars.

Ziggy Stardust – David Bowie

Él llegó de las estrellas cuando el mundo se acababa.
Se enamoró perdidamente de aquella raza tan caprichosa.
Una vorágine de nuevos estímulos llenó su mente y su corazón.
La muerte vendría en cinco años, para todos.

Descubrió el Amor
en todas sus formas humanas,
y aunque nunca fue suficiente,
quedó prendado de la Idea en sí misma.

Este caimán espacial con botas de tacón,
intentó aniquilar la falsedad con sus eróticos solos de guitarra.
Lascivo, eléctrico, penetrante.
Desenterrando la verdad oculta en todos nosotros.

Como un astro caído, ya no brillaba en el firmamento
así que armado de lentejuelas
decidió convertirse en estrella del rock and roll.
Se valió de su ingenio para contactar con los niños;
preciados, preciosos, ellos serían el futuro de su mensaje.

Cuando aprendió a envidiar el arrojo y la ambición juveniles
Mayor Tom fulminó sus quimeras afirmando:
‘’Todo decaerá, su fracaso está vaticinado’’.
Cada vez se ponía más en peligro este androide pelirrojo.

Arriesgándolo todo, salió al escenario de la vida
vestido de drag y con mucho que contar.
Atrapó a todos entre su largo cabello negro;
y a nadie le importó ya su sexo, enredados entre mechones.

Lo había conseguido,
llevaría a cabo su misión a través de la música.
Triunfaba entre las masas, la fama era embriagadora.
¿Por qué no sermonear subido a sus plataformas de purpurina?
Exitoso y canalla; borracho de popularidad.

En el clímax de su ascenso, dio un paso en falso.
Como un mesías leproso, encontró rechazo.
Los propios niños mataron su alter ego terrestre,
así que tuvo que romper el grupo junto con sueños.

Por desear espacio y libertad
los hombres y mujeres derritieron su maleable corazón.
Bebieron de él y le abandonaron,
por sufragio le hicieron partícipe de su propia locura, del engaño.

Firmó su nota de suicidio con versos de Baudelaire,
ya no podía oír el reclamo del público desde el fondo de su depresión,
maldito.
Ni él ni la humanidad tenían ya control sobre sus actos.
La compasión le inundó en sus últimos momentos y perdonó;
por él y todos nosotros.

Por Paula Lobato Díez

Para más de su autora, les dejamos los siguientes enlaces:

Blog: https://mujer-de-agua-y-muerte.blogspot.com/

Twitter: @latreblecleff / Instagram: @treblepaula_


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