Revista Cultura y Ocio

El Ministerio del Dolor. Dubravka Ugresic

Por Mientrasleo @MientrasleoS
El Ministerio del Dolor. Dubravka Ugresic
     "Estábamos en todas partes. Y ninguna historia era lo bastante personal ni lo bastante conmovedora, porque la muerte ya no conmovía a nadie. Había habido demasiadas muertes."
     Tenía muchas ganas a este libro, pero también es cierto que quería leerlo con tiempo, sin tener que interrumpir la lectura. Y quizás por eso lo fui posponiendo hasta este verano nuboso y con un aire casi pesado de tan lleno de humedad. Hoy traigo a mi estantería virtual, El Ministerio del Dolor.
     Conocemos a Tanja Lucic profesora emigrada a Amsterdam se aferra a unas clases de literatura en la que conocerá a otros refugiados inmigrantes a quienes dará clases. Ellos trabajan en una fábrica de productos relacionados con la industria pornográfica. Todos viven en un país que se les antoja extraño mientras viven como se olvida y desmembra un país, una historia y unas vidas.
     Esta es una novela complicada sobre una situación difícil que llevó a una guerra. Complicada de vivir, porque aunque el libro sea ficción, nadie duda de que sus pequeñas historias le han sucedido a personas reales, y también de relatar encontrando el punto justo del tono. Ese que se sitúa en la línea intermedia de la crónica periodística y el dramatismo impostado. El tono veraz, el real. Para eso, la escritora en este caso, necesita implicarse en cada palabra. Tal vez por eso haya escogido a una mujer, Tanja, que será quien advierta al lector de que va a intentar explicar la historia, pero que le será difícil. Una voz que comienza con muchas reservas haciéndonos partícipes de la importancia de la comunicación, una constante en el libro. Porque el exiliado pierde la capacidad de comunicarse socialmente cuando el idioma cambia, eso es algo que todos sabemos. Pero si además sumamos que el idioma puede delatar la procedencia de quien habla... entonces las consecuencias de este aislamiento social son mayores y vienen marcadas por la incomprensión. Esa será la labor de Tanja. Buscar la expresión y la comunicación, en este caso, a partir de un lugar común: la antigua Yugoslavia.
      Con una complicada situación política de fondo, y estos ingredientes, asistiremos a los problemas de estos inmigrantes que huyen, exiliados, refugiados... que, pese a poder ser denominados de tantos modos, terminan siendo rostros sin nombres para la sociedad que los recibe (y no digo los acoge). en este caso, los alumnos intentan sobrevivir y deciden apuntarse a esas clases para alargar lo más posible su estancia en este país. Sus trabajos son malpagados y su situación precaria, y su profesora tras asegurarles una buena nota emprende la búsqueda de esa zona común en la que se percibe un cierto aire de nostalgia por lo perdido, por eso que ya parece otra vida.
     La autora es honrada, no carga dramatismos ni busca exhibicionismos. Es más lo latente que lo mostrado, incluso en la relación profesora alumnos, particularmente con uno. Y eso hace que todo el libro se tiña de un realismo que provoca sentimientos encontrados en el lector: por un lado nos empapamos de estas desoladores situaciones y por otro, es difícil interrumpir su lectura. Ese es justo el equilibrio del que comenzaba hablando. Y la autora, con ecos a Nootebom y algunas citas literarias, consigue que la impotencia del refugiado se traslade al lector en esta obra francamente recomendable. Porque lo que Ugresic nos cuenta, es real.
     Una aventura con éxito esta elección. Y vosotros, ¿os arriesgáis al elegir?
     Gracias.

Volver a la Portada de Logo Paperblog