Pues el 14 de Febrero, día de San Valentín y de los Enamorados, día en el que el maldito Cupido sale a lanzar sus flecha (¡y cómo se equivoca el mamón!), parece que existe esa obligación de dar amor o tener un amor. Por tanto, deberé exigirme lo máximo para contentar a mi pareja ese día, o deberé esperar mucho de mi pareja porque si no se cumplen mis expectativas significa que quizá algo raro pasa, como que no me quiere, o deberé, si no tengo pareja, sentirme muy triste y buscar con urgencia alguien que llene mi vacío...Ayyy, cuántas parejas habrán roto,o se habrán formado,sin motivos sólidos,por culpa de San Valentín.Porque el motivo del amor no debe ser la presión, la obligación o el miedo. El motivo del amor es el deseo, la motivación, el "quiero, el propio amor.La mayoría de la gente piensa que el Mito de San Valentín lo creó El Corte Inglés por razones, evidentemente, comerciales. No es cierto. El mito se generó porque en la Roma Católica del Siglo III estaba prohibido que los hombres jóvenes se casaran, para que fueran a la guerra sin ataduras y combatieran mejor. Un sacerdote desobedeció esa prohibición, casando a los jóvenes enamorados en secreto. Ese sacerdote se llamaba Valentín.Pero fue en el S.XX, en nuestro país, Galerías Preciados (y no El Corte Inglés) quien volvió a popularizar el mito de San Valentín para incentivar las compras. En muchos países del mundo, sobre todo en Sudamérica, se celebra el Día del Amor y de la Amistad.
Yo quiero dedicar hoy este post a todos los enamorados: enamorados de sus parejas, de sus amigos, de sus familias, de los animales, del planeta, de la vida... Y del jamón, claro que sí, ¿por qué no? Enamorados de la risa, de la alegría y de la psicología, como ciencia que previene y trata trastornos mentales y del estado de ánimo, y por supuesto, también como ciencia que promociona la salud mental a través del estudio de la felicidad.