Revista Historia

El Movimiento Obrero del siglo XIX

Por Rafaelrodrigo
El Movimiento Obrero del siglo XIX
PROBLEMAS EN LAS FÁBRICAS
El aumento del número de trabajadores, unido a la división del trabajo y especialización, provocó que muchos obreros tuvieran que llevar a cabo tareas monótonas y repetitivas, que no requerían ningún tipo de formación. Esto suponía un problema para los obreros, obligados a realizar trabajos deshumanizados y aburridos, no obstante conllevaba mayores beneficios para los empresarios. Las condiciones de trabajo de los obreros eran cada vez peores. Había una mayor participación de mujeres y niños en las fábricas, donde la disciplina se mantenía a base de violencia ejercida por los capataces. Se abusaba de las mujeres y se maltrataba a los niños. Esta etapa se conoce como Capitalismo Salvaje y tiene lugar durante la primera Revolución Industrial (finales del s. XVIII y principios del XIX). Para los trabajadores las condiciones en las fábricas eran pésimas: jornadas de trabajo muy largas (mínimo 16 horas), salarios muy bajos (justo para la subsistencia) y se trabajaban 364 días al año (excepto Navidad).
VIVIENDA
Los obreros vivían en pésimas condiciones: en una sola habitación, sucia y pequeña, podían convivir incluso 4 familias, por lo que el contagio de enfermedades era fácil. Los barrios de proletarios estaban cerca de las fábricas. Las casas solían ser alquiladas por empresarios o capataces, que así recuperaban gran parte de los salarios que pagaban.
LUDISMO (1811-1812)
El ludismo es un movimiento obrero caracterizado por las guerras de obreros contra las máquinas. Se llama ludismo porque el primero en llevarlo a cabo fue el inglés Ned Ludd. La forma de protesta de los luditas consiste en la destrucción de máquinas: éstas sustituyen a los trabajadores y deben ser eliminadas. Estas protestas fueron duramente reprimidas por los burgueses (Nottingham, 1811), que llevaron a cabo deportaciones (por ejemplo a Australia) y condenas a la horca de los luditas en torno al año 1813. Hacia 1817, el movimiento ludita se había extinguido. Surgirá una nueva respuesta a los problemas de los obreros: el sindicalismo (Trade Unions).
SINDICALISMO
El movimiento sindicalista se caracteriza por sustituir los ataques a las máquinas por la lucha política. La conciencia de clase social es la nueva orientación del movimiento obrero. Los sindicatos eran asociaciones de proletarios cuya finalidad era mejorar la situación de los obreros ante la presión de los patronos. En su origen buscaban solucionar las necesidades puntuales de los trabajadores (horarios, abusos de los capataces…). Como medida reivindicativa se recurría a las huelgas, aunque en muchas ocasiones éstas tenían malas consecuencias para los proletarios. En Inglaterra, las grandes asociaciones de trabajadores fueron consideradas peligrosas, y se prohibieron (así se manifestó en las “Combination Laws” o leyes sobre asociación). En 1824 el Parlamento abolió las “Combination Laws”, permitiendo la libre asociación. En 1830, los obreros aprovecharon esta situación para formar sindicatos locales organizados por oficios: Trade Unions, cuya finalidad era solucionar los problemas concretos de los obreros ingleses. El secretario del sindicato textil de Manchester, John Doherty, organizó la Unión General del Reino Unido, que albergaba a todos los trabajadores del sector textil. Posteriormente, se creó la National Association for the Protection of Labour, reuniendo a todos los oficios en un gran sindicato general. Llegó a tener 100.000 miembros que publicaron La voz del pueblo. El gobierno no tuvo más remedio que prohibir los sindicatos por considerarlos peligrosos.
CARTISMO
Los artesanos londinenses iniciaron agitaciones defendiendo el sufragio universal: ellos generaban la riqueza en el país y debían tener derecho a voto. En 1838 redactan la Carta del Pueblo donde solicitaban: sufragio universal masculino (hasta entonces el sufragio era censitario), eliminación del requisito de propiedad para desarrollar la labor parlamentaria, derecho al voto secreto, jornada laboral de máximo 10 horas y la intervención estatal para mejorar la protección social (culturizar a la población, médicos disponibles para los obreros…). Las peticiones fueron rechazadas; no obstante, la mejora en las condiciones políticas y sociales de los ciudadanos a partir de los años 50, hizo que el cartismo acabara perdiendo su influencia.
El Movimiento Obrero del siglo XIX
SOCIALISMO UTÓPICO
Con el objetivo de solucionar los problemas concretos del proletariado, surgirán propuestas intelectuales e idealistas menos afectadas por la industrialización y con menos cantidad de obreros, basadas en gran medida en el pensamiento de Rousseau. Se caracterizan por buscar soluciones ideales sin recurrir a la violencia, recoger las demandas de los grupos obreros y criticar la concentración de riqueza en el sistema capitalista. Buscaban la transición a un orden mejor pero con planteamientos difícilmente realizables ya que los medios nunca estaban a la altura de los proyectos. Entre los pensadores del socialismo utópico destacan:
- Saint Simon: Defiende el proceso industrializador como medio para lograr el bienestar de la población. En su obra contempla la diferencia social: trabajadores (técnicos, industriales, artistas…) y ociosos (militares y nobleza). Existe una élite formada por los mejor preparados que debe asesorar al gobierno en la planificación de la Economía, para que sea en beneficio de todos.
- Charles Fourier: Defendía la creación de falansterios: edificios comunitarios rodeados por tierras de labor que pretendían ser autosuficientes. En ellos debían vivir grupos de 1630 habitantes, trabajando con medios de producción comunes y dedicándose a tareas deseadas. Es un planteamiento utópico e imposible de realizar. Se trata del antecedente de las comunas anarquistas.
- Robert Owen: se preocupaba por los salarios, ofrecía viviendas dignas y favorecía la educación de los hijos de los trabajadores. Así los motivaba, logrando una mayor eficiencia productiva. Owen consideraba que el entorno humano es el causante del carácter: un buen entorno social y económico mantendría el carácter bueno por naturaleza. Promovió las cooperativas como sistema de producción justo, dando poder a los trabajadores sobre los medios de producción: quien más trabaja, más recibe. Llevó a cabo un proyecto en EEUU, New Harmony, que fracasó.
El Movimiento Obrero del siglo XIX
MARXISMO:
El marxismo también se conoce como socialismo científico porque sí es posible llevarlo a la práctica. Sus defensores son el alemán Karl Marx y Federico Engels. Juntos escribieron el Manifiesto Comunista (1848), partiendo de la idea de que todas las sociedades han vivido la lucha de clases, que en ese momento afectaba al proletariado y a la burguesía. Se plantean que debe existir una única clase social: si se extermina a los propietarios, los medios de producción pasarían a ser de toda la sociedad. El pensamiento marxista se caracteriza por:
- Materialismo histórico: El marxismo se opone al idealismo y al socialismo utópico. Considera que todos los fenómenos sociales tienen causas materiales (motivos económicos), por eso es importante la relación entre teoría y práctica (praxis).
- Dialéctica: método para explicar el mundo a partir del enfrentamiento de fuerzas opuestas (tesis y antítesis). Para la mejora en la sociedad es necesaria una evolución (síntesis).
- Lucha de clases: Los enfrentamientos entre grupos sociales, que buscan satisfacer sus necesidades materiales, son positivos ya que desencadenan en revoluciones que modifican la sociedad.
- Dictadura del proletariado: Es necesaria la transición al Estado comunista, lo que se logra a través de la dictadura del proletariado, es decir, suprimiendo las clases sociales.
- Teoría económica: Los productos tienen un valor, determinado por las horas de trabajo del obrero. Es injusto vender algo por encima de su valor para obtener beneficios (plusvalía). Los salarios de los trabajadores deben ser de acuerdo con su esfuerzo (rechazo a los salarios de subsistencia). Hay una oposición entre capital y trabajo: nadie debe enriquecerse. Se defiende la intervención estatal en la Economía: crear industrias, pagar la producción…
ANARQUISMO
El anarquismo no se considera teórico sino práctico, aunque su realización es inviable. Consiste en la ausencia casi total de autoridad y engloba planteamientos cooperativistas basados en la organización de comunas agrarias. Se caracteriza por: la defensa de la autonomía del individuo frente al grupo, la valoración de la libertad absoluta, la confianza en la educación para hacer libre al ser humano, la negación del Estado por ser corruptor y causante de los males de la humanidad, el rechazo a los partidos políticos (se sustituyen por sindicatos) y la igualdad entre hombres y mujeres. Se defienden las acciones terroristas contra el gobierno (“propaganda por el hecho”) a través de grupos como la “Mano Negra”.
Entre los representantes anarquistas destacan:
- Pierre-Joseph Proudhon: Era de origen francés. Afirma que “la propiedad privada es un robo” y que el origen natural de las riquezas debe ser común. Critica la gran propiedad capitalista (los burgueses son ladrones) aunque defiende la pequeña propiedad.
- Mijail Bakunin: Era un aristócrata ruso que defendía la libertad del individuo en la sociedad, la importancia de la educación, la propiedad colectiva frente a la individual, la supresión del estado y la autoridad y el protagonismo del campesinado en la revolución anarquista.
- Kropotkin: Era un príncipe ruso que defendió el anarcocomunismo. Apoya la creación de cooperativas de obreros con medios de producción y propiedad comunes.


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