Llega la segunda entrega de 'El mueble de...", en este caso de Prado de Decodeliziosa. Detrás de esta cómoda hay toda una historia. Se encontró con ella una mañana a la salida del almuerzo de trabajo, en pleno centro de Valencia. Estaba junto a un contenedor de basura. Cuando la vió se quedó prendada de ella. Su color no le gustaba pero las molduras de lo cajones la enamoraron. Se dijo entonces ¿cómo cojo yo este pedazo de mueble y dónde lo meto? y pensó "la gente del trabajo me va a decir que estoy loca", así que llamó a F, que vino con el Opel Frontera que tenían por aquel entonces, la cargó y la dejó en casa. 



El primer problema estaba resuelto, el ansiado mueble ya estaba en casa, pero llegaba el segundo paso: restaurarlo. Prado asegura que le encanta la decoración y que tiene bastante ojo para saber si una pieza es bonita o no. Algo de lo que damos fe viendo su magnífico blog, pero sus manos -dice ella- no tienen esa gracia. Así que vagando por Valencia en busca de muebles para decorar su nueva casa, se encontró con la tienda Terra di Siena y quedó enamorada de ella (aunque ya ha cerrado, pero bueno eso es otra historia, cuenta) y de las manos de su propietaria, una italiana con mucho estilazo que restauraba muebles, quedó así de bonita. En la misma tienda encontró la mecedora que se encuentra al lado de la cómoda y también la compró. Además a un precio muy bueno, afirma. Dice que F siempre trata de valorar la relación precio-calidad, pero en ese momento quedó prendado de la cómoda, de la mecedora, de la tienda y de sus propietarios italianos con esa alegría que contagiaban... y se tiraron al ruedo.
