
Ayer me he encontrado con una buena amiga a la que hacía mucho tiempo que no veía.
Nuestro encuentro fue agridulce pero lo disfrutamos igual, siempre que nos vemos disfrutamos ambas de nuestra mutua compañía si más, hasta la próxima vez.
Dentro de nuestra conversación surgió el tema de la adopción, porque ellos tienen la intención de adoptar un niño. Me comentó que las adopciones en España están cerradas y cuando me dijo la cantidad de dinero que tienes que desembolsar para, simplemente solicitar una adopción, me quedé perpleja.
Así que en muchos países hay miles, por no decir millones de niños que han perdido a sus padres ó han sido abandonados por ellos, y que están en orfanatos en muchos casos mal comidos y mal tratados, sin ninguna posibilidad de que familias de sus propios países los adopten, y resulta que si tú quieres adoptar a uno de ellos lo primero que tienes que poner encima de la mesa, no son unos antecedentes de que eres una buena persona, unos test sicológicos que revelen que no eres un psicópata, unas referencias de tu entorno que diga que eres una persona de bien, no.
Lo primero son 18.000€ del ala y ya luego hablamos de tus características para ver si vas a ser buen padre/madre ó no. Y después cuando ya estés entusiasmado con que ya te han “adjudicado” al niño otros 12,000€ más.
Quiere decir que si no tienes ese dinero da igual si eres el mejor padre del mundo, si estás dispuesta a darle todo tu cariño y amor, procurarle una vida con sus cosas buenas y malas pero teniendo una familia y un entorno que lo quiera, da igual. Porque hay un montón de instituciones, asociaciones, consulados, ministerios, gobiernos e intermediarios varios que tienen que lucrar de tu decisión de adoptar un niño.
Eso sí, luego tienes que tragarte trescientos documentales y tres mil reportajes enseñándote las condiciones espantosas de los niños de tal ó cual país y que tenemos que concienciarnos de lo importante que es la cooperación internacional del primer mundo al resto. Pero si dices:
-Tienen razón, vale yo adopto a uno. Te dicen ¡Ahh no, guapa! La cosa no es tan fácil; a ver si te crees que nuestros niños, aunque sean huérfanos no tienen quién los proteja.
- Claro, por eso me los vendes a precio de oro y si no tengo dinero para untar a medio país de origen y a múltiples intermediarios de ambos, pues “ajo y agua” (grosera abreviatura de: ”A joderse y a aguantarse”).
Al final las personas no nos importan a nadie ni a los gobiernos, ni a las instituciones, ni a todos los que se pasan el día clamando por las injusticias del mundo mundial.
Al final todo es un negocio y no hay nadie que levantemos la voz para clamar en contra de estos abusos y mientras tanto millones de personas son esclavizadas, vendidas, mutiladas y pasan a engrosar las imágenes perfectas del reportaje de turno para relleno del telediario.
