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El oro del rey

Publicado el 10 noviembre 2020 por Xallue
El oro del rey
Información para monárquicos y constitucionalistas

Vamos a dar por bueno que vivimos en una democracia constitucional y que la jefatura del estado la ocupa un monarca a título de rey, cuya mandato es vitalicio y de transmisión hereditaria. Pero eso no ha podido evitar que el rey, el primer rey de esta monarquía constitucional sea un sinvergüenza adúltero, aficionado a la cacería de especies protegidas, evasor de capitales, traficante de influencias, dimisionario y fuguista.

Las revistas que se ocupan de los ricos afirman que su fortuna sobrepasa los 2000 millones de dólares, lo cual puede ser cierto o no, pero que en cualquier caso excede a lo que haya podido conservar de la asignación presupuestaria que anualmente le concede el estado por su ocupación.

Es posible que habladurías y distorsiones de la realidad puedan exagerar magnitudes, pero los hechos muestran que se permite un tren de vida que no se paga con la asignación, que se le reconocen amantes e hijos ilegítimos y que se vio obligado a abdicar cuando ni siquiera existía una provisión legal para ese gesto y que su hijo y sucesor le ha retirado su asignación ante las sospechas de actividades económicas de dudosa legalidad. Tan dudosa que sus próximos y más leales súbditos, se han apresurado a recordar a los cuatro vientos que el jefe del estado es inviolable y que no tiene que responder ante nadie de sus actos. Aparte del conocido dictum "Excustio non petita, acusatio manifesta", resulta que no es así.

La Constitución española podrá tener los defectos en su origen y en su desarrollo que se estimen, pero es un texto que admite escasos equívocos:

Art. 56.3 La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64...
 Art. 64.1 Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes... 2. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.
O sea que es inviolable de sus actos refrendados por el Gobierno en cuanto a jefe del estado. Pero si es responsable de todo lo demás. O si no, los responsables son los sucesivos jefes del Gobierno, ¿vale?

Basta imaginarse que si por encima de mantener relaciones adúlteras con varias mujeres lo hubiese hecho con menores o que hubiese asesinado a una o varias, ¿seguiría siendo inmune como Barba Azul? El mero hecho de mantener relaciones sexuales, aún entendiendo que fuesen consentidas, se aproxima peligrosamente a la imposición, cuando la diferencia de poder impone la relación al inferior.  

Pero es que queda toda la cuestión de los dineros. Es bien conocido que cuando el monarca accedió al trono, por obra y gracia de la disposición de un dictador sangriento, no se le reconocía fortuna alguna. Es cierto que recibió regalos suculentos, algunos tan evidentes como varios yates sucesivamente llamados "Bribón". Los regalos a las autoridades estatales tienen carácter simbólico pues su propiedad revierte al Patrimonio del estado. De no ser así, representan un beneficio económico que está sujeto a tasación fiscal. En ningún sitio está escrito que los beneficios económicos del rey estén exentos de tributación.

Una parte de sus negocios personales medio se descubrió a principios de los años 80 hasta el punto que quien tenía el encargo de las finanzas reales, el señor Manuel Prado y Colón de Carvajal, dió con sus huesos en la cárcel por unos trapicheos millonarios cuyo alcance aún está por explicar. Algo más se podrá decir de las turbias relaciones que mantuvo con el banquero Mario Conde que ha publicado él mismo y otros. Así como la participación como comisionista en compras de petróleo o la construcción de ferrocarriles en el desierto saudí.

Resumiendo: parece evidente que la conducta del rey emérito tiene bastante de reprobable. Igualmente que la pretendida inviolabilidad lo es sólo para los actos que, refrendados por el gobierno, realice como jefe del estado. De todo lo demás: adulterios, elefantes muertos, evasiones fiscales y mangoneos dinerarios múltiples, tiene que dar cuenta a la gente y a la justicia.

Y el actual jefe del estado, el rey nuevo, también tiene que justificar sus actuaciones.

Tiene mala solución. Lo único que puede salvarla es que el emérito se muera y con ello se extingan las responsabilidades. Tiene una edad que lo puede hacer hasta natural. O no.

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