El otro día necesitaba impresionar una mujer.
Quería contratarla.
Se trata de alguien que lleva años haciendo algo muy valioso… que pocos saben hacer… y solo a gente de mucha pasta.
Vamos, que tenía que gustarle, porque con la agenda que tiene podría rechazarme por más que yo quisiera pagarle.
Entonces, mientras hablábamos, yo me preguntaba todo el rato si le estaba gustando. Pero el tiempo pasaba y pasaba y aquello no llegaba a ningún sitio, y yo no entendía nada.
«Si vamos a trabajar juntos, ¿por qué no me lo dice ya? Y si no vamos a trabajar juntos… ¿por qué no me lo dice ya?»
Y entonces lo que ella me dijo fue otra cosa, lo que me dijo, ella, a mí, fue:
«Cómo te oí decir en una entrevista… XXXX»
Mi socio, que estaba allí conmigo, me miró y me lanzo una sonrisa que decía «Esto está hecho.»
Ese es el tipo de cosas que ocurren cuando apareces en los sitios que hay que aparecer y lo haces como hay que hacerlo.
Ahora haz con esta información lo que consideres.
Y si lo que consideras es decirte que tú no puedes hacerlo o no sabes hacerlo, o cualquier otra parida similar, ya está. Ya sabes hasta donde puedes llegar.
Un besito.
En el newsletter te enseño a aparecer en los sitios donde tienes que estar.
Aquí te apuntas:
La entrada El otro día necesitaba impresionar una mujer se publicó primero en Luis Monge Malo.
