Acentor común (Prunella modularis) cantandoUno de los pájaros más comunes en la campiña es el Acentor común. No es una ave especialmente llamativa por su plumaje, es de un color pardo con ciertos matices grisaceos y azulados y pasaría desapercibido si no fuera por su canto. Durante las últimas semanas los machos han estado muy ocupados defendiendo su territorio de otros machos y tratando de atraer a las hembras. Una vez que el ardiente macho ha conseguido despertar el interés de la hembra y aparearse con ella, construirán su nido y la hembra pondrá sus huevos que serán incubados por los dos miembros de la pareja hasta que nazcan los pollos.
Hasta aquí todo parece normal y sigue las pautas habituales en casi todos los paseriformes. Pero la realidad es muy distinta, lo cierto es que esa aparente pareja perfecta, no lo es tanto y las relaciones "extra matrimoniales" son muy frecuentes, siendo normal que una hembra se aparee con varios machos y que los machos hagan lo mismo con otras hembras.
Lo cierto que es que la aplicación de técnicas moleculares que permitían realizar análisis de paternidad de forma rutinaria y a un precio asequible, permitió confirmar que la monogamia entre las aves, más que una norma parecía ser una rareza, y que las infidelidades eran muy frecuentes en los dos sexos. En el caso de las hembras buscarse una pareja reduciría el riesgo de que su pareja "formal" fuera esteril, y en el caso de los machos, aparearse con otras hembras serviría para incrementar el número de descendientes y de esta forma, propagar sus genes aun más.
Pero el hecho de la existencia de esas infidelidades ha hecho que aumentara tambián la desconfianza entre los miembros de la pareja. En el caso de los machos, una de las soluciones que han encontrado es la de acompañar continuamente a la hembra durante los días fértiles para impedir que se aparee con otros machos, mientras él se aparea frecuentemente con ella.
En el caso de los acentores, se observó que las hembras se escapaban frecuentemente y aprovechaban para aparearse con otros machos vecinos. Una vez que volvía al territorio de su pareja "formal", el macho cortejaba de nuevo a la hembra ycomo se ve en el vídeo anterior, la estimulaba para que ella se inclinara expulsara una pequeña gota que contenía el esperma que macho vecino había dejado anteriormente.
© John Alcock/Animal BehaviorEste comportamiento ritualizado era seguido por una rápida cópula, y de esta forma el macho intentaba asegurar la paternidad de su descendencia. En el caso de que no estimulara adecuadamente a la hembra, o no estuviera pendiente continuamente de ella durante los días previos a la puesta, aumentaría el riesgo de paternidad extrapareja.
Lo cierto es que la vida sexual y familiar de los acentores comunes dista mucho de ser una vida convencional. De hecho, una de las características de esta especie es que tienen sistemas de reproducción muy variados. Algunos son monógamos, otros son poliándricos (dos machos y una hembra), otros poligínicos (dos hembras y un macho) y en otros casos llegan a formar una comuna de varios machos y hembras en las que todos crían a sus hijos en común.

Foto wikipedia
Pero uno de los casos de infidelidad que más ha llamado la atención en los últimos años es el caso de los cisnes negros australianos (Cisnus atratus), que estudio el Dr. Raoul Mulder, de la Universidad de Melbourne. Estudios genéticos habían demostrado que un mínimo de 1 de cada 6 pollos de una pareja de cisnes era ilegitimo y era el resultado del apareamiento de la hembra con otro macho diferente.
Los cisnes habían sido considerados durante siglos como el símbolo de la fidelidad y la devoción a la pareja y estos resultados parecían echar por tierra esas ideas. Lo extraño en este caso es que al contrario de lo que ocurría con los acentores, las parejas de cisnes permanecían siempre juntas y no se había observado ningún caso de cópulas extrapareja a pesar de que se habían seguido varias parejas durante varias estaciones.
Entonces, ¿cuando se producían esas infidelidades? Para estudiarlo, el Dr. Mulder colocó un microchip en una pluma de la cola de todos los machos y un receptor en la cloaca de todas las hembras de cisne que formaban la población de Albert Park Lake, en la ciudad de Victoria. De esta forma, cuando se recapturaba una hembra se podía saber todos los machos con los que se había apareado y cuando lo había hecho.
Los resultados fueron sorprendentes ya que las parejas se comportaban modelicamente durante el día, siempre estaban juntas, se acicalaban, nadaban y comían sin apenas separase uno de otro, pero al llegar la noche todo cambiaba, y tanto machos como hembras buscaban otras parejas con las que aparearse.
