Charlotte Perkins Gilman
Traducción:
María José Chuliá
Ilustración de la cubierta:
Elisa Arguilé
En 1885, un año después de haberse casado, Charlotte Perkins Gilman dio a luz a su hija,Katharine, y al poco entró en una profunda depresión. El doctor Silas Weir Mitchell, reputado neurólogo, le diagnosticó agotamiento de los nervios y le prescribió un controvertido tratamiento en el que era pionero: «Vive una vida tan hogareña como te sea posible, realiza no más de dos horas de actividad intelectual al día y no toques nunca más una pluma, un pincel o un lapicero». Pero su depresión se agravó. Solo haciendo caso omiso de los consejos del médico y volviendo al trabajo logró recuperarse. Esta experiencia la marcó hasta tal punto que en 1890 escribió El papel pintado amarillo, una demoledora crítica al tratamiento del doctor Mitchell.
