Los miedos hispanos en el convulso siglo XIX, cuando las guerras se sucedían una tras otra, se trazan en esta película minimalista: un páramo, una casa aislada en él y los tres miembros de una familia enfrentados a una amenaza sin forma ni rostro, símbolo de la pesada carga de incultura, violencia y supersticiones que campaban en aquella España negra. El novel David Casademunt deviene en avezado al controlar el espacio y el tiempo con franca habilidad y manejando con buen pulso los mimbres -actores (sobresaliente el niño Asier Flores), música y fotografía- con los que ha contado. En el cargo anotaremos la escasa luz en los rasgos psicológicos de la narración, aunque eso ya sea más cuestión de gustos que otra cosa

