Revista Arquitectura

El Pensador de Auguste Rodin

Por Magarte @mariangarciagil

El Pensador de Auguste Rodin

El pensador, gran modelo 1903, Bronce. Fundición Alexis Rudier 189 x 98 x 140 cm,
Museo Rodin, París.

Para comenzar una nueva etapa y año en el Blog, quiero comenzar dando las gracias a cada una de las personas que cada día han seguido leyendo los posts, gracias a [email protected] por vuestras visitas. He querido dedicar este post a la escultura que me acompaña desde el inicio de mi andadura como Blogger, El Pensador, que siempre me ha encantado y emocionado y que cuando la observamos nos invita a pensar y reflexionar.
El recuerdo que tengo de ella es que en el año 2011, en un viaje a Vitoria- Gasteiz me la encontré de casualidad, en la Plaza de la Virgen Blanca. Todavía recuerdo la sensación que me produjo verla ese día y en ese lugar, era un día gris y lluvioso y me emocionó verla allí porque era un entorno maravilloso y mágico.

El Pensador de Auguste Rodin

El Pensador, Rodin, en la Plaza de la Virgen Blanca, Vitoria-Gasteiz.

El Pensador de Auguste Rodin

Cartel de la exposición.Folleto de la exposición de Rodin en PDF

El conocido Pensador, viajaba junto a Los burgueses de Calais otro grupo escultórico en bronce de Auguste Rodin (1840-1917), a través de la Obra Social La Caixa, una exposición itinerante de esculturas, se llamaba Auguste Rodin, Arte en la calle, quizás muchos de [email protected] habéis tenido el placer de disfrutar de tan magníficas esculturas.

El Pensador de Auguste Rodin

Pierre de Wissant 1887, Bronce,
214 x 106 x 118 cm Museo Rodin, París.

El Pensador de Auguste Rodin

Eustache de Saint Pierre 1887, Bronce,
 215 x 73 x 113 cm
Museo Rodin, París.

El Pensador de Auguste Rodin

Jacques de Wissant 1888, Bronce,
212 x 125 x 74 cm Museo Rodin, París.

El Pensador de Auguste Rodin

Jean d’Aire 1887, Bronce,
205 x 65 x 63 cm
Museo Rodin, París.

El Pensador de Auguste Rodin

Andrieu d’Andres 1887, Bronce,
198 x 89,5 x 131 cm
Museo Rodin, París.

Ahora quiero contaros la historia de El Pensador o El Poeta, llamado en un principio con este nombre menos conocido.
En 1880 se le encargó a Rodin las puertas del Museo de Artes Decorativas de París, que al final no se construyó y se quedó en su taller, donde fue añadiéndole elementos hasta su muerte. Esta escultura que formaba parte del conjunto, fue concebida para coronar Las puertas del Infierno.

El Pensador de Auguste Rodin

Las puertas del Infierno (1880-1900). Museo Rodin. París.

Rodin se inspiró en el canto Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri, aunque también se piensa que pudo inspirarse en Las flores del mal de Baudelaire. La escultura de El poeta, representaba a Dante, inclinado, contemplando las escenas de su alrededor y meditando sobre ellas.

El Pensador de Auguste Rodin

Detalle de Las puertas del Infierno

Se podría decir que el trabajo realizado por Rodin en Las puertas del Infierno, es el más importante de su carrera y el más ambicioso.
Ya en 1888 la obra se expuso individualmente por primera vez y adquirió su propia autonomía. En 1904 la obra fue ampliada, hizo una versión más monumental, ya que la primera medía unos 70 cm. Fue cuando recibió el nombre de El Pensador.

El Pensador de Auguste Rodin

El Pensador, Rodin. Museo Rodin en París.

Representa a un hombre perdido en sus pensamientos. Su rostro refleja concentración mientras su cuerpo expresa toda la acción del pensamiento, desde los dedos de los pies agarrándose a la roca, las manos fornidas y sus tensos músculos, que se perciben bajo la piel.

El Pensador de Auguste Rodin

El Pensador, Rodin. Erigida frente al congreso de la Nación Argentina

Existen numerosos moldes y versiones en diferentes museos de todo el mundo, más de veinte. Y a lo largo del tiempo ha ido adquiriendo un valor simbólico por haber sido expuesta en momentos importantes y como símbolo de la democracia frente a los problemas sociales y políticos.

El Pensador de Auguste Rodin

El Pensador, Rodin. Museo Soumaya
en la Ciudad de México

Rodin estaba sentimentalmente unido a los impresionistas, desbordando sus límites. Solo con ver estas esculturas, uno se da cuenta de la singularidad de Rodin.
Sus obras simulan posiciones y actitudes cambiantes. La multiplicación de planos y el abandono, de forma intencionada, del acabado perfecto de sus obras, hace que con sus picos, grietas y rugosidades, se cree un claroscuro pictórico.
A pesar de que algunas de las obras de Rodin no fueron aceptadas por sus contemporáneos, fue un visionario para la escultura contemporánea.
Bibliografía recomendada:
GAYA NUÑO, J.A. y PIOJÁN, J., Arte Europeo de los siglos XIX y XX, vol. XXIII, Madrid, Espasa Calpe, 1967.
VV.AA, Arte del siglo XX, Köln, Taschen, 2005.
VV.AA. Historia del Arte, vol.4: El mundo contemporáneo, Madrid, Alianza Editorial, 1997.
                                                                                                                  Marian García       

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