No sólo me ha llamado la atención las constantes referencias a vacas y bovinos, a ubres y ballenas (los textos de los nóveles suelen ser muy autobiográficos), sino que no es tan corto, llega a seis estrofas. A ver si algún especialista le encuentra relación con su admirado Calderón de la Barca o con Vallejo, a los que ya había recitado hace un tiempo. Tanta referencia a la patria como una vaca y a sus ubres hace pensar que no piensa dejar la mamadera. Mejor que siga escribiendo, que pierda la poesía, pero no el país.
