Revista Opinión

El poeta de la tierra

Publicado el 06 marzo 2019 por Carlosgu82

Acabo de leer un artículo de un miembro de nuestra comunidad NCN. Trataba sobre Miguel Hernández, el poeta de la tierra. He de confesar, como le he comentado en su entrada, que me ha tocado la fibra. Aquellos que me seguís podéis contemplar  mi humilde trayectoria. Mi único deseo es dar a conocer, o simplemente recordar, grandes poemas de insuperables poetas. Por supuesto, es una valoración muy subjetiva.

En mis entradas anteriores siempre acababa con unos versos del autor. Aquellos que podrían ser un ejemplo de su obra completa. En esta ocasión terminaré con un poema escrito por mí. Forma parte de un trabajo mucho más amplio, pero no quiero aburriros. Antes de mi creación,la que os puede defraudar,continuaré con mi línea habitual de enviar un poema magistral del autor. Seguro que ese sí os encantará.

Espero, con gran interés, vuestros comentarios. No importa si son positivos o negativos. Lo primero me hará pensar, con lo segundo podré recapacitar. Luego todos son necesarios.

RESEÑA BIOGRÁFICA

Nació el 30 de octubre de 1910, Orihuela(Alicante) y falleció el 28 de marzo de 1942 en Alicante. Fue el tercero de siete hermanos. Después de una formación escolar y una propuesta de beca, para continuar sus estudios, se dedica al pastoreo de cabras y ovejas por decisión paterna. Esto le permitirá seguir leyendo y escribir sus primeros poemas.

Realiza viajes a Madrid donde tendrá contacto con personas encuadradas dentro de la denominada generación del 27. El 9 de marzo de 1939 contrae matrimonio con Josefina Manresa. El 4 de enero de 1939 nace su segundo hijo, el primero falleció a los pocos meses, a quien dedicó la obra maestra “Nanas de la cebolla”.

Por su afiliación política,durante la Guerra Civil,  fue condenado a la pena de muerte, después conmutada por la de cadena perpetua. Enfermó de bronquitis,tifus y tuberculosis lo que le llevó a la muerte, a la edad  de 31 años.

OBRA LITERARIA

Su obra se encuadra dentro de la generación del 36. Aunque también existen diversas opiniones donde lo asocian a la generación del 27. Independientemente de lo anterior, podemos asegurar, sin ningún género de dudas, que fue un autodidacta. Y también, que debido a su labor de pastoreo, tuvo esas horas en completa soledad para leer,escribir y pensar.

POESÍA

-Perito en lunas (1933)

-El rayo que no cesa (1936)

-Viento del pueblo (1937)

-Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)

-El hombre acecha (1937-1938)

-Nanas de la cebolla (1939)

TEATRO

-Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras (1933)

-Los hijos de la piedra (1935)

-El labrador de más aire (1937)

UN EJEMPLO

Mi alma me impide insertar otro poema de Miguel Hernández que no sea “Nanas de la cebolla”. Se la dedicó a su segundo hijo, después de comentarle su esposa las penurias por las que estaban atravesando. Tan solo tenía cebolla para darle de comer. Escrita sobre papel higiénico,enfermo y derrotado, pocas obras se podrán igualar en sentimiento a lo largo de la historia.

NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

autógrafo

Miguel Hernández, 1939

MI HUMILDE HOMENAJE

Agradezco a este compañero que, con su artículo, me ha impulsado a compartir uno de mis poemas. Espero que os guste.

   LAS MONTAÑAS

Y ahí te veo Miguel,contemplando lo infinito,el horizonte perdido,la grandeza

pero tú, ahí, sentado,de forma humilde,como toda tu vida fue y,a la vez,grandiosa.

Parece que eres feliz, ríes porque dominas todo;eres dueño del tiempo,del hombre,

porque tus ideas brillan en el firmamento,emergen de la propia tierra,ensangrentada,

no lo ves.Todavía es pronto para despertar de un sueño casi imposible.Por eso ríes,

sigues esperando un mundo mejor,la pesadilla acecha y todo se derrumba.

Del olivo de libertad,de lucha,sólo queda muerte y desolación.Alrededor todo cae.

Mis ojos de lagrimas se llenan,porque el destino ya lo se.Pero tú no llores más.

De la tierra,tu querida tierra,solo podrá manar tu recuerdo,de tu sangre,de todos.

Ahora,más que nunca,gritaremos de la tierra libertad,del campo el dolor,tu dolor.

Quiero sentir lo que tú sentiste,Miguel,odiar lo que tú odiaste.Tu vida entera.

Porque somos dos y uno solo en vida,en muerte,lo que tocaste lo toco,Miguel.

Ahi eras feliz,sobre la montaña,por un momento todo te pertenece,en la inmensidad,

el cielo parece tocar el infinito horizonte,más allá de la vida,de la muerte,

sé lo que sientes,Miguel,porque lo mismo me invade  sobre la cima.


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