Cuando el designado por los votos de la minoría, —porque aquí las minorías ponen al presidente al no existir la segunda vuelta que garantice que el presidente represente a las mayorías— llega al palacio de las garzas debe estar consciente que no se quedará ahí saldrá por la misma puerta que entró. Se ganará adeptos y detractores y volverá hacer un tongo bota’o. Cuando eso ocurra que aguante callao lo que te viene y si tiene miedo, que se compre un perro, nadie lo mando a querer ser presiente.
Esos inventos de estar modificando decretos a la hora de la salida para que el SPI cuide hasta tu perrito son un despilfarro del dinero del Estado y una ofensa a los miles de panameños que no pueden tener semejantes privilegios.Quienes realizan tales osadías no llegan a los zapatos de un sonriente presidente pichulín que frecuentemente se paseaba por los pasillos de un supermercado sin ninguna escolta saludando alegremente a todo el mundo. Ese si fue verdadero expresidente.

