Revista Educación

El Remordimiento

Por Siempreenmedio @Siempreblog

¿Dónde están? ¿Los tenemos localizados? ¿Qué fue del Pitufo, el Basura, el Buey, el Muerto, la Vaca, el Caca, Alf, el Tetas, la Salida, el Locomía, el Puro, el Hombre del Tiempo, el Murdock, el Loco, el Fruta, el Zombie, el Abuelo, el Pelocuca, el Calculín, el Cabezón, el Chicha, el New? ¿Les hemos seguido la pista? ¿Dónde habrá acabado aquél al que le escupimos en el bocadillo a escondidas y nos sentamos tranquilamente a ver cómo se lo comía en el recreo? ¿En dónde andará el que tenía el suéter lleno de mocos que le pegábamos para comprobar cada cuánto tiempo se cambiaba de ropa? ¿Se sabrá algo del que tiramos a la fuente para “felicitarlo” en su cumpleaños? ¿Y de aquél al que felicitamos con huevos? ¿Me habré cruzado por la calle sin saberlo con el niño al que rodeábamos en los descansos fingiendo interés solo para reírnos de él? ¿Habrá triunfado el empollón al que obligábamos a prestarnos los apuntes y soplarnos en el examen? ¿Vivirá aún por aquí el chiquillo al que día sí día también le escondíamos la mochila en cualquier lado? ¿Seguirá llorando con tanta facilidad? ¿Cuántos de los Maricones de clase eran realmente homosexuales? ¿Qué habrá sido de aquel pobre que un día tuvo la valiente ocurrencia de llorar en clase de simple tristeza? ¿Cuánta importancia habrá tenido en su vida toda esa mierda que les hicimos tragar? ¿Nos recuerdan con algo de cariño o con puro odio? O sencillamente, ¿nos recuerdan? Más sencillamente aún, ¿están por ahí?

Porque de repente me he preocupado.

Remordimientos. Son como el año nuevo. En el fondo, no cambian nada.

Alan

Alan


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