Revista Cultura y Ocio

El rio de piedra, Giuseppe Bonaviri

Publicado el 05 noviembre 2010 por Manigna
El rio de piedra, Giuseppe Bonaviri

Il fiume di pietra; O rio de pedra; El rio de piedra, Coleção Letras Italianas, libro 19; Giuseppe Bonaviri, 1964; Berlendis & Vertecchia Editores 2002; Italia.

Pareciera que el lema de la editora brasileña Berlendis & Vertecchia fuese algo así como: “Porque no sólo Italo Calvino y Umberto Eco lee el mundo”, pues, lanzando la Colección Letras Italianas, ofrece títulos de autores no tan conocidos (al menos para quien escribe) como Giovanni Arpini, Erri De Luca y Francesco Marroni, entre otros, hasta de consagrados como Alberto Moravia, Fernanda Pivano (aquella de la entrevista a Charles Bukowski titulada “Lo que más me gusta es rascarme los sobacos” y editada en español por Anagrama), Elsa Morante, entre muchos otros. El primer libro que me hago de esta vasta colección es de otro reconocido escritor italiano, Giuseppe Bonaviri (1924-2009) -paisano de Leonardo Sciascia, también incluído en esta colección-, nombre que no pocas veces estuvo entre los candidatos a recibir el Nobel de Literatura.
Este proyecto de la editora ítalo-brasileña Donatella Berlendis iniciado en el 2001, da a conocer los escritores italianos del siglo XX al público brasileño, con cuidadas traducciones en excelentes ediciones. Luego de la muerte de doña Donatella, en el 2002, son sus hijos quienes continúan con la empresa, que ya lleva 34 títulos (en literatura), segmentados por escritores de todas las regiones italianas. Este proyecto obtuvo el “Premio Nacional de Traducción” del 2002 por parte del Ministerio de Cultura de Italia, y, “Mejor Proyecto Editorial” del 2001 por parte de la Asociación Paulista de Críticos de Arte.
El rio de piedra, Giuseppe Bonaviri
Giuseppe Bonaviri nació en Mineo, Catania, Sicilia, fue médico cardiólogo, graduado en 1949 en la Universidad de Catania. Inició su carrera literaria con la novela “Il sarto della stradalunga” en 1954. Sus obras fueron traducidas a más de 30 idiomas y su nombre una constante, por algún tiempo, entre los nominados al Nobel de Literatura. En 1988 recibe el Honoris Causa en Letras de parte de la Università degli studi di Cassino, y em 1999 el Honoris Causa em Letras de parte de la Università degli studi di Catania. Murió hace poco, en marzo del 2009, en Frosinone, Lazio.
En cuanto a la obra en mención: esta novela nos lleva a Mineo, en Sicilia, previo al final de la II Guerra Mundial, cuando los aliados desembarcan en aquella isla italiana (“la punta de la bota”, según el mapa italiano). Todo lo que sucederá en adelante está descrito bajo la percepción de un grupo de jóvenes adolescentes, y teniendo a Peppi como narrador. Ellos van por la vida con la única preocupación de comer hasta la gula; sacar provecho de quien se pare enfrente de ellos, ya sean compatriotas o soldados norteamericanos, para encontrar más comida y bebida, sin dejar de lado sus juegos, que a veces llegan a ser peligrosos, y hasta crueles, pero también sin interesarles que aún puede haber por ahí algunos últimos grupos prestos a enfrentarse defendiendo la zona. En ningún momento durante la novela es narrado algún episodio bélico; la trama se centra en las vivencias de este grupo de jóvenes en su constante lucha por sobrevivir, desde hacerse de comida ajena, hasta interrumpir el enamoro de un soldado aliado a una joven siciliana, persiguiéndola luego hasta el cansancio.
Lo interesante es que Bonaviri se las ingenia para que en ningún momento llegue a ser triste (salvo en un momento de la historia), por el contrario, la obra derrocha alegría, parecen felices, y te deja pensando ¿cómo puedes vivir tan alegremente en medio de una guerra de esa magnitud? Sin embargo, estos alegres y furiosos jóvenes dejarán aflorar su tristeza, mezclada con la rabia, cuando pierdan a uno de los suyos, uno del grupo, y no puedan hacer nada por él. Pareciera que en ese momento cayeron en cuenta de que no son inmortales.
El mérito de Bonaviri está en retratar la alegría -desmedida, sí- en tiempos difíciles de guerra; en hacer que sus personajes no pierdan ese frescor de la adolescencia, con sus diálogos informales, típicos en adolescentes, todo esto alternado con la furia desarrollada por ellos, por el tiempo en el que les tocó vivir.
Giuseppe Bonaviri fue un gran hallazgo.

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