D’Alecto continuaba con una breve y raro poema, autocorregido:
“UNA hora duerme el gallo
DOS el caballo
TRES el santo
CUATRO el que no es tanto
CINCO el currante
SEIS el peregrino
SIETE el caminante
OCHO el estudiante
NUEVE el caballero
DIEZ el pordiosero
ONCE el muchacho
y DOCE el borracho”.
Luego, un dibujo de un enano, soñando:
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Despidiéndose enigmáticamente con esta bella frase: “Tengo un sueño como un universo de dos plantas. Buenas noches”. Desde entonces, le doy vueltas a este sueño y no acabo de descifrarlo. Pero, eso sí, me encanta D’Alecto Graeme.