Quiero agradecer el apoyo infinito que se ha recibido para esta causa desde todos los rincones. Madres (y padres) de todo el mundo han hecho suyo ese dolor; han canalizado su energía, han escrito miles de cartas, han encendido una vela, han llorado junto a Habiba.
Alma ha vuelto al regazo de su madre por fin... esta noche dormirán juntas. Se llenarán de besos, parecerá que nada de esto ha sucedido y tal vez un día, Habiba le cante una nana y le cuente esta historia.
Pero nada acaba aquí. Aún quedan muchas Habibas y muchas Almas por reunir... lo que quizá no sepa nadie es que ahora, no están solas.
No subestimes nunca el poder de las madres...
en ellas está la fuerza. Cada lágrima derramada, cada abrazo, cada caricia y cada beso es capaz por sí mismo de mover el mundo. Su fuerza radica en el amor;
en el instinto supremo de proteger a la cría. No creas nunca que será fácil vencerlas; tienen el poder.
