Revista Cultura y Ocio

El vestido manchado

Por Daniel Vicente Carrillo

El vestido manchado
William Lane Craig llamó a la crucifixión de Jesucristo "el talón de Aquiles del Corán", esto es, su flanco más débil. El argumento, desarrollado, procede del siguiente modo:
La crucifixión es un hecho establecido casi unánimemente por los historiadores de todos los tiempos. Sin embargo, es negado por el Corán de un modo tajante e inequívoco (4:157):
Y por haber dicho: Nosotros matamos al Ungido, hijo de Maryam, mensajero de Alá. Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron. Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas. Pues con toda certeza que no lo mataron.

Esta afirmación coránica es interpretada por los musulmanes en un sentido literal, no anagógico. 

Que el Corán no puede errar si procede de Dios lo determina el propio texto sagrado (4:82):

¿Es que no han reparado en el Corán? Si procediera de otro que Alá, hallarían en él muchas contradicciones.

De ello se sigue que una falsedad indiscutible y suficientemente significativa debería llevarnos a concluir que el Corán carece de inspiración divina, máxime si se considera que fue dictado por un solo hombre, de cuya autoridad profética depende la divinidad del Corán.

Dicho en forma de silogismo:

1. Si el Corán fuera una revelación perfecta y completa no podría errar en una aseveración central para la fe de los musulmanes.

2. La negación de la crucifixión de Cristo es central para la fe de los musulmanes, en tanto rechaza un dogma cristiano y establece con ello un muro infranqueable entre ambas religiones.

3. El Corán yerra negando la crucifixión de Cristo.

4. Por tanto, el Corán carece de inspiración divina en lo que respecta a la crucifixión de Cristo.

5. Por tanto, el Corán no es una revelación perfecta y completa. 

6. Por tanto, si la revelación imperfecta en la que se contiene la falsedad procedió de Mahoma, Mahoma habló como hombre no inspirado y no debe ser tenido por el sello de los profetas.

Esto es así aunque el Corán incorpore abundantes verdades históricas y teológicas. Semejantemente, un vestido manchado es aquel en el que se muestra una mancha suficientemente visible. Así se trate de una prenda sumamente bella y de exquisita factura, una sola mancha basta para que sea una prenda inservible, pues estamos juzgando su limpieza y no otra cosa.


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