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Después de celebrar sus 30 años en el Price en 2024, Elefantes volvió a Madrid. En esta ocasión se trataba de poner en valor los 25 años del disco Azul. Producido por Bunbury y editado por Hispavox, su segundo álbum siempre ha resultado fundamental tanto para sus seguidores como para el propio grupo barcelonés. "Ese fue el punto de inflexión en nuestra carrera", afirmó Shuarma en aquella entrevista publicada aquí mismo. "Siempre estaremos en deuda con Enrique Bunbury por buscarnos compañía discográfica, producirnos (...) y llevarnos de teloneros por España, Estados Unidos y México", esas también fueron sus palabras.
Con semejantes mimbres, no es de extrañar que se colgara el cartel de "todo vendido" antes de la cita del 6 de noviembre en el Gran Teatro Príncipe Pío de la capital. Alrededor de 1000 personas que no se demoraron más de la cuenta en ocupar sus localidades en el patio de butacas y en las gradas porque el concierto empezó puntual a las 21:00 horas. En un escenario iluminado de azul y como los mejores anfitriones, Shuarma (voz, guitarra), Jordi Ramiro (batería), Julio Cascán (bajo) y Àlex Vivero (guitarra) comenzaron saludando a su público con un respeto y agradecimiento dignos de ser recordados en estas líneas.
"No queríamos dejar pasar una oportunidad como está porque Azul fue
el disco que nos cambió la vida a nosotros y hay mucha gente que
relaciona esas canciones con momentos especiales de su vida. Por eso
vamos a tocar el disco entero, como si estuvierais en vuestra casa y
pusierais el disco de los Elefantes. Vamos a por ello", no tardó en explicar
Shuarma entre canción y canción. En efecto el cuarteto tocó todas y cada una de las 13 canciones, desde la titular y primera
Azul.
Tras confesar instantes después que les apetecía mucho poder tocar de nuevo
Se me va y que el gentío coreara el nombre de
Elefantes, a la media hora de concierto y al son de
... Piedad aquello se vino abajo o arriba, según se mire, porque unas y otros se pusieron de pie para disfrutar el momento más si cabe.
"Esta canción la voy a hacer de forma distinta al disco,
porque hemos querido permitirnos alguna licencia. Esta, de la misma forma
en que se escribió", y el cantante también lució guitarra estrellada para entonar a solas
Si no te siento con una sensibilidad brillante.
"Cuéntame cómo te van las cosas, ven y cuéntame qué haces con tu vida. Solo cuéntame si sigues siendo igual que fuiste ayer", mientras sonaba
Cuéntame, el reloj amenazaba con alcanzar las
22:00 horas.
"Se está acabando el
disco, faltan dos canciones, luego ya veremos...", y como no podía ser de otra manera, tras
Vuelves a hacerte notar llegó el momento de dar por finalizado
Azul con
Cuando no tienes por qué mentir.
"La última canción, está
canción es más importante ahora que cuando la escribimos. Cuando nos
enfrentamos a esta canción después de 25 años sin tocarla nos dimos
cuenta de que habíamos puesto en ella el pilar más importante de la
banda: llegar al público, pero no a cualquier precio, ser nosotros mismos". Ovación cerrada para "despedir" a los cuatro sobre el escenario, entrecomillado porque se veía venir que ese "ya veremos" se traduciría en unas cuantas canciones más. Así fue y la formación regresó para terminar de manera aún más especial, con los cuatro al filo del escenario, cambiando batería por una percusión ligera. Comunión total para disfrutar de
Que yo no lo sabía,
Que todo el mundo sepa que..., su versión de
Te quiero de José Luis Perales y
Al olvido. Por otros 25 años más de
Azul, por supuesto.
Texto y fotografías: Alberto C. Molina