
Y volvemos a tener a Embryo en el blog cabeza, y gracias a la animación del Rockarte. Y con él viajamos a 1970, para presentar nada menos que su primer disco, a veces es el típico jazz-rock de la época, otras veces adentrándose en territorios más vanguardistas, con jams de jazz psicodélico, forjando un Krautrock muy jazzero, vibrante y juguetón, siendo un álbum que hipnotiza. Es que Embryo destacó ya desde su inicio por abordar un estilo empapado de un fuerte énfasis en el jazz-rock, pero incorporando altas dosis de psicodelia con influencias de los 60, toques de rock orientado al blues, ambientación electrónica y abordando, además, una amplia variedad de músicas del mundo, incorporando muchos estilos de música étnica, cosa que los destacó siempre. Y ya este disco tiene ese aire under, lleno de ácido y krautrock con su psicodelia primordial y fluida, pero también con altas dosis de técnica y musicalidad, que desde el vamos lo hacen (y lo harían a lo largo de los años) como una de las opciones más sofisticadas dentro de su estilo. Y hoy lo recordamos gracias a la animación de Rockarte.
De todas las bandas que surgieron en Alemania tras el auge del rock progresivo a finales de los 60, Embryo se ha mantenido a lo largo de las décadas hasta nuestros días, principalmente gracias a su trayectoria como colectivo musical que ha visto a más de 400 miembros ir y venir a lo largo de los años, con Christian Burchard como fundador y motor principal hasta su muerte, si mal no recuerdo en el 2018, y luego con los miembros de la agrupación continuando su juego. Sin embargo, gran parte de esta longevidad también se debe a que se ha convertido en una de las bandas más creativas y versátiles que se han catalogado bajo el término general de "Krautrock".La historia de la banda se remonta a mediados de la década de 1950 en Múnich, cuando el multiinstrumentista Christian Burchard comenzó su ecléctica carrera musical a la tierna edad de 10 años, tras conocer a su amigo de la infancia, el percusionista Dieter Serfas. Finalmente, formaron una primera banda, y tras su separación, Burchard finalmente crearía la banda de sus sueños: Embryo, en 1969, mientras se sumaba a la ola de las tendencias del rock progresivo que surgían a un ritmo vertiginoso. La formación inicial estaba formada por Burchard (batería, voz), Ralph Fischer (bajo, voz), Edgar Hofmann (saxo, flauta, percusión) y John Kelly (guitarra, voz). Además de estos músicos principales, también hay cuatro músicos invitados que tocan el chelo y los coros.
La formación original de la banda no duraría mucho y solo tocarían juntos en este álbum que presentamos ahora, su debut, disco que tiene un sonido general muy singular dentro del vasto canon de la ecléctica producción de de la banda, y es que ya desde el principio, Embryo destacó en la escena del Krautrock con una visión musical aguda, casi pulida a la perfección, al ofrecer composiciones de jazz-rock contundentes, con un impulso percusivo africano con toques más bien de Oriente Medio y abundantes reminiscencias de las representaciones más cosmopolitas de la escena psicodélica alemana. "Opal" se mueve con destreza entre los aspectos psicodélicos del Krautrock tipo Amon Duul II, pero incorpora una entrega feroz no solo de jazz, sino también de los toques frenéticos de saxo más vanguardistas que Ornette Coleman creó a lo largo de los años 60. Los temas mantienen un tempo bastante intenso y potente, con buenos cambios de acordes y una precisión instrumental superior a la media de muchas bandas de la época en el mundo del Krautrock.
Aunque la mayoría de los temas son instrumentales, hay breves momentos vocales (en inglés), como en la canción principal de apertura, pero generalmente son semi-hablados en prosa poética en lugar de presentar en un canto en sí mismo, aunque ocurren ocasionales arrebatos conmovedores de canto. No hace falta decir que las voces no son el punto fuerte; sin embargo, la música en sí se interpreta de manera muy dinámica. Si bien Embryo desarrollaría álbumes aún más sofisticados y se convertiría en una de las bandas alemanas más veneradas y conocidas que sobrevivieron a la mayoría de sus contemporáneos, esta primera oferta que se encuentra más enraizada en la escena psicodélica pesada de los años 60 es todo un placer en sí misma, forjando un jam de jazz étnico maravilloso, y dando a luz un trabajo emocionante que deberían escuchar. Por lo pronto, pueden escuchar un momento, junto con la animación de su arte de tapa. Eso como para empezar...Edición Rockarte
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