Revista Opinión

Empresa: Competitividad fuera, colaboración dentro

Publicado el 06 diciembre 2014 por Alberto Garcia @ensurincon
el villano arrinconado Desde pequeñitos nos han enseñado a ser el mejor, el primero de la clase… a cualquier precio. Una máquina competitiva diseñada para ganar y arrasar en el futuro laboral que a todos nos aguarda. Suena perfecto, acorde con los tiempos, en línea con la filosofía de empresa: rentabilizar su inversión con triunfadores que reporten pingües beneficios.
Pues va a ser que no. No por tema éticos, morales o similares, sino por simples motivos de rentabilidad empresarial. Estos triunfadores, tan competitivos ellos, la mayoría de la veces compiten, pero dentro de la empresa. Para conseguir un mejor puesto, mejor salario o ganar reconocimiento. Aprovechan las cualidades de otros para conseguirlo y lo peor es que algunas veces son capaces de torpedear acciones ajenas, anularlas para que las suyas brillen más.


Si el compañero no consigue un objetivo, una venta o lo que se tercie, pues mucho mejor. Si hay que poner zancadillas a los objetivos de otros se ponen, si hay que ocultar información se hace, todo sea por mejorar la gloria propia y mancillar la ajena. Lo habitual es que tan competitivos personajes en dos años cambien de puesto o desaparezcan de la empresa. Han permanecido el tiempo necesario para “hacer curriculum”, hacer contactos (algunas veces con la competencia), conseguir un nuevo trabajo mejor remunerado y vuelta a empezar. En estos años han trabajado bien... para ellos mismos.
En dos años –máximo tres– son ya son visibles los resultados de un buen trabajo ejecutivo… hay que poner tierra por medio antes de que esto ocurra. Si esperan más se hunden y el plan de fuga se tuerce.
Han sido perfectamente competitivos dentro de la empresa, pero incapaces de hacer el mismo trabajo fuera. Incapaces de luchar y ser competitivos frente a la competencia, incapaces de colaborar para luchar todos juntos y ganar mercado a los competidores. Para ellos el enemigo siempre está dentro, no fuera.
En la escuela nos enseñaron mal, nos deberían haber enseñado a colaborar dentro de la misma clase y a competir contra la otra clase, no competir dentro de la nuestra. Lo de siempre, pelotas, zancadilleadores, listillos y chupones pasando del colegio a la vida laboral. Profesores que adoran a este tipo de alumnos y luego empresas que piensan fichar a una estrella, aplauden sus logros y sólo cuando se marchan son capaces de ver que su gloriosa competitividad… ha sido siempre dentro de la propia empresa.

"Competitividad fuera, colaboración dentro. Fácil de entender, difícil de aplicar."

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