Formalmente ya ha empezado aunque llevamos seis meses de larguísima y decepcionante campaña electoral.
Ojalá sirva para que los candidatos nos expliquen cómo sostener un sistema sanitario, unas pensiones garantizadas y suficientes o una atención eficaz a las personas dependientes cuando la población activa mengua y la pasiva crece; cómo clarificar un sistema educativo cada día más confuso y alejado de la realidad. Todo ello con predisposición al pacto, al acuerdo de unos con otros. De ese modo nos animarían a votar el día 26.
Pero me temo que seguiremos viendo líderes incapaces, ensimismados, que hacen del veto y la crítica su bandera, que no poseen un discurso propio sino que atacan el ajeno, pendientes de las encuestas y el mensaje corto.