Revista Opinión

¿en qué se parecen jesucristo y pablo iglesias?

Publicado el 29 junio 2015 por Polikracia @polikracia

Ayer me puse a leer un ensayo de Bertrand Russell que escogí al azar entre las páginas de una antología escritos suyos que compré en San Francisco llamada Why I am not a Christian and other essays on religion and related subjects. Lo cierto es que me dejó tan pensativo que hoy he vuelto a él y he tenido que ponerme a escribir estas líneas. Para completar la cita bibliográfica, he de decir que el ensayo se titula Can religion cure our troubles?, si bien eso es lo de menos. En principio, parece bastante retorcido relacionar, en un triángulo a primera vista cargado de morbo, a Pablo Iglesias, Jesucristo, y la obra de Bertrand Russell. Si bien podríamos conectar siempre a dos puntos de este conjunto, es más complicado ver el nexo que une a los tres. Realmente, esta objeción es en parte es cierta: soy rebuscado. Este post va sobre Comunismo (como símbolo de la extrema izquierda, por llamarlo de alguna manera), Cristianismo y su filosofía común; a Pablo Iglesias apenas si lo menciono. Y, sin embargo, ¿qué mejor manera de empezar un artículo que con una metáfora entre Jesucristo, nuestro socialista de ayer (o anteayer), y Pablo Iglesias, nuestro comunista de hoy?

Para empezar, y centrándonos en Bertrand Russell, en la primera parte del ensayo se hablan de las similitudes entre Cristianismo y Comunismo, desde un punto de vista bastante negativo (todo sea dicho). Sin embargo, éste no deja de ser un buen punto de partida para analizar un tema muy en boga últimamente y que puede resumirse en la conocida frase “Pues yo creo que Jesucristo era de Podemos”. Según el filósofo británico, algunos de los puntos en común más importantes entre ambos movimientos (a mi modo de ver el texto) son:

  1. La represión ideológica en la Unión Soviética no es (en la época en la que escribe Russell, allá por los años 50) muy diferente a la labor de la Inquisición en los países en los que estuvo presente a lo largo de la Historia. Hay que tener en cuenta que el Cristianismo ha sufrido una evolución ideológica, fruto de su antigüedad, mucho más intensa que el Comunismo, por lo que compararlos en el mismo período histórico es, cuanto menos, inexacto.
  2. La doctrina económica comunista es altamente parecida a algunos de los valores fundamentales del Cristianismo: el mismo Santo Tomás Moro define esta religión como “comunística” (en el original en inglés, communistic). Nótese que, más allá de las similitudes léxicas, el deber de todo cristiano pasa precisamente por ayudar al necesitado. A su vez, desde el Evangelio se proclama constantemente la IGUALDAD de todos a los ojos de Dios, del cual somos hijos.
  3. Las enseñanzas de ambas doctrinas constituyen un conjunto de dogmas. La salvación o meta vital del individuo pasa por guardar los preceptos que le son impuestos de manera disciplinada y sin cuestionarlos. Se podría hablar incluso de un fanatismo intelectual en este sentido.

Si bien, como ya he dicho antes, el objetivo de Russell no es precisamente el de señalar con el dedo tal y cual idea en ambos casos, de manera que sean el pilar central de su composición, podemos extender el análisis basándonos en estos apuntes. En mi opinión, una de las extensiones más interesantes tiene que ver con la estructura social de la que tanto Cristianismo como Comunismo (o, por hablar de un modo más general, las ideologías de izquierdas y en especial las de extrema izquierda) dependen: en ambos casos, las ideas fundamentales del movimiento surgen como una especie de rebelión de las clases sociales más desfavorecidas de la época a través del uso de una moral de esclavos por la cual su causa es más justa que la de los demás. A fin de cuentas, una moral de esclavos es lo único que pueden usar, puesto que carecen de cualquier otra legitimidad que justifique que los que están abajo deban estar arriba y viceversa. De no ser así, no estarían capacitados ideológicamente para posicionarse en contra de la sociedad en la que viven. En otras palabras, la extrema izquierda y el Cristianismo le dan un sentido a la existencia de los estratos sociales más humildes, a la vez que constituyen una esperanza de conquistar una vida mejor en un lugar idealizado, abstracto y difícilmente alcanzable que, desde luego, resulta inconcebible mediante las reglas que organizan el mundo tal y como se conoce antes de la aparición de estas ideas: el paraíso, la presencia de Dios para el cristiano; la sociedad comunista sin clases para el proletario.

Es por esto que, si estiramos el análisis más radicalmente y nos fijamos en las perversiones de ambas creencias, un obispo deja de ser un verdadero cristiano cuando vive en un piso de 1,2 millones de euros[1], y una hermandad de Semana Santa se aleja de su propósito cuando viste a una imagen de la Virgen en oro y seda[2]. Filosóficamente (ellos, obviamente, dirán lo contrario), el mensaje de Dios les deja de pertenecer en el mismo momento en el que se renuncia a la pobreza y a la a la base social en la que se sustentan. Dicho de otro modo, se pasan al bando enemigo. De esta forma, un rico no puede alcanzar la salvación cristiana y seguir llamándose rico, como tampoco puede llamarse comunista sin renunciar a todas aquellas posesiones que no sean necesarias para mantener una vida digna. De nada sirve confesarse de manera habitual e ir a misa los domingos si no se pone a disposición del mendigo a la puerta de la iglesia todo aquello que le sobre  y haga menos pobre al pobre, así como, ideológicamente, tampoco sirve de nada expropiar la propiedad privada en aras de una distribución más justa y equitativa mientras se vive en un palacio.

Precisamente por todo ello, porque la propiedad privada tampoco cabe en la doctrina cristiana básica, Pablo Iglesias y los integrantes de Podemos son mejores cristianos que la mayoría de los irónicamente llamados príncipes de la Iglesia.

[1]  http://www.20minutos.es/noticia/2385495/0/rouco-arzobispado/piso-madrid/ibi-precio/

[2]  http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/el-nuevo-manto-de-la-virgen-del-rocio-de-la-redencion-comienza-ser-una-realidad-70325-1424567852.html


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