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Enfadado con el mundo

Publicado el 15 diciembre 2010 por ArÍstides

ENFADADO CON EL MUNDO
BUEN JUICIO Y MUCHA PLÁTICA POCAS VECES SE JUNTAN de Séneca

Disfruto de las cosas y me gusta la vida en casi todas sus formas y colores pero, en cambio, en ocasiones parece que estoy enfadado con el mundo. Con todo él al completo, cuando no logro entender la cantidad de dinero que se destina a sanear el balance de los bancos y el escaso que se dedica a evitar que personas se mueran de hambre al otro lado de la alambrada. Me enfadan tantas atalayas construidas para defender los intereses de los que siempre tuvieron todo, mientras que los que carecieron de lo indispensable para poder desarrollar su existencia siguen pagando las digestiones copiosas de los que mercadean con la vida de terceros.

Me enfado y me hago cascarrabias con el mundo de lo íntimo o cercano cuando escucho aquello de “qué hay de lo mío”, ” nada se puede hacer” o “esto no hay quien lo cambie” ante despropósitos que caen por su propio peso y en los que “a priori” todos estamos de acuerdo. Y no es necesario referirse a las miserias de los países subdesarrollados para sentirse sólo e impotente ante tanto especulador de la vida y las finanzas de aquellos que hipotecaron casa y sueños con ella. Me exasperan tanta resignación y buenas maneras ante políticas encaminadas a hacer más ricos a quienes ya lo son y más siervos a quienes siempre lo han sido.

Es para gritar y abroncar a esa justicia con las puñetas sucias que responde a intereses mezquinos, y es para censurar a los que hablan de libertad o igualdad a quienes tienen lo justo para llegar a fin de mes. Me enfado con el mundo ante tanta sordera colectiva hacia quienes tienen el derecho de vivir con dignidad y pienso en todas esas personas que por la noche recogen alimentos de contenedores o malviven hacinadas en viviendas húmedas. Me pregunto dónde está la rebeldía que, mirando más allá del bolsillo, halza su voz contra tantos desmanes hacia la naturaleza, y en particular, hacia lo más intrínseco del ser humano.

Uno quiere creer en el futuro de un mundo diferente en el que los brokers no especulen con los precios de las materias primas necesarias para la alimentación o donde, a la par que se sanea una banca manirrota y mezquina, se saneen las cuentas de los países subdesarrollados. Y es que no deja de ser una ignominia que para el sistema financiero haya recursos, pero para una de cada seis personas desnutridas no haya ni migajas. Me enfado con el mundo por la falta de utopías e ilusión para cambiar tanta incompresión y por la resignación de todos a las desventuras ocasionadas por quienes nunca hicieron por repartir las riquezas.

Y llegado aquí me interrogo si no nos está haciendo falta uno (léase: Monseñor Romero, Gandhi, Luther King) que, para vergüenza de todos, se ponga a la cabeza; y me preguntó: ¿dónde están esos hombres que en tiempos pasados lideraron el cambio de la historia?


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