La aportación de la Psicología va a jugar un papel destacado tanto en el origen como en la evolución de las enfermedades cardiovasculares, a continuación se aborda en qué consisten, cuál es la sintomatología, así como los factores de riesgo que predisponen a padecerlas y su tratamiento.
Uno de los sistema más importantes del cuerpo es el circulatorio, cuyo “motor” es el corazón. Éste es el órgano encargado de absorber y bombear sangre a todo el organismo y con ello llevar alimento y oxígeno hasta su último rincón. Se trata de un “motor” en dos fases, sístole (contracción) y diástole (relajación). Éste movimiento combinado con su estructura de cuatro cavidades, dos aurículas y dos ventrículos, le posibilitan recoger la sangre “empobrecida” y enviarla a los pulmones a “oxigenarse”; y extender la sangre “enriquecida” por todo el organismo.
La enfermedad vascular o cardiovascular, es un problema que afecta al sistema circulatorio y en concreto al corazón, lo que va a conllevar un deterioro en la salud general del organismo, debido a su importante papel nutricional.
Entre estas enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular más frecuente podemos encontrar:
- Enfermedades cerebrovasculares, de vasos sanguíneos que irrigan el cerebro.
- Arteriopatías periféricas, enfermedades de vasos sanguíneos que irrigan los miembros superiores e inferiores.
- Trombosis venosa profunda y embolias pulmonares, son coágulos de sangre que pueden obstruir la circulación.
- Cardiopatías, hace referencia a una enfermedad del corazón o del sistema cardiovascular:
- Si se trata de una enfermedad de los vasos sanguíneos del miocardio se denomina cardiopatía coronaria.
- Si existe una malformación del corazón de origen genético, cardiopatía congénita.
- Si es producto de fiebre reumática, cardiopatía reumática.
La obstrucción de una de éstas venas, ya sea por deterioro del conducto, o por la obstrucción por acumulación de grasa o de un coágulo de sangre (trombro), van a ser las causantes de los ataques cardíacos, cuando se produce en el corazón y de accidentes cardiaco-vasculares también conocido como infarto cerebral o ictus, cuando se produce en el cerebro.
Entre los principales factores de riesgo que van a favorecer la aparición de las cardiopatías y los ictus están:
- Alimentación inadecuada, que incluye sal, poca fruta y verdura.
- Falta de actividad física moderada practicada regularmente.
- Consumo habitual de tabaco o alcohol.
- Igualmente son factores de riesgo, el padecer diabetes, hipertensión o hiperlipidemia (exceso de grasa en sangre).
- NimahelPhotoArt / Foter / CC BY-NC-ND
La sintomatología del ataque cardíaco, es dolor o molestias en el pecho, o en brazos, hombro izquierdo, mandíbula o espalda; además de dificultad de respirar, náuseas o vómitos, sudores fríos, desmayo y palidez.
La sintomatología del ictus, es entumecimiento y pérdida de fuerza de la mitad del cuerpo, que va desde la cara, brazos y piernas, confusión y dificultad para hablar y comprender lo que se dice, debilidad o pérdida de conciencia, pérdida de equilibrio y problemas visuales.
El tratamiento del ataque cardíaco depende de sus síntomas y causas:
- Farmacológicamente, nitroclicerina para aliviar los síntomas y mejorar el flujo de sangre; trombolítico, que disuelve los coágulos de sangre, cuando se está en fase aguda; aspirina, betabloqueantes o estatina para prevenir la formación de coágulos.
- Quirúrgicamente, cuando así lo requiera, realizar una angioplastia, usando un “globito” con el que se limpian las arterias obstruidas o el implante de un stent, que es una varilla de metal empleada para mantener las arterias abiertas.
- En los hábitos saludables de vida, se aconseja aumentar la ingesta de frutas y verduras, abandonando la sal y el consumo de alcohol o tabaco, todo ello enmarcado dentro de un programa de rehabilitación cardíaca, que incluye técnicas de psicología como la relajación y el control del estrés.
Como vemos el papel de la psicología en las enfermedades coronarias es doble, tanto como parte de los factores de riesgo, como en su tratamiento, referido a los hábitos de vida que se llevan, y que pueden modificarse con reaprendizaje, reforzando conductas adecuadas y reduciendo las inadecuadas. Todo ello unido al aprendizaje de técnicas de relajación y control del estrés que proporcionarán un mejor pronóstico en la recuperación, así como menos posibilidades de recaída de estos padecimientos corononarios.
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