Revista Sociedad

Entre amenazas y advertencias, se mueven las piezas del ajedrez en torno a Siria

Publicado el 26 agosto 2013 por Eliasarriazola @EliasArriazola

1377496069_922069_1377505888_noticia_normalVuelven a sonar los tambores de guerra occidentales en Medio Oriente. El supuesto uso de armas químicas en Siria por el régimen de Bashar al-Asad contra rebeldes y población civil, sería motivo suficiente para una intervención de los países occidentales, encabezados por Estados Unidos, Francia y Reino Unido, mientras los aliados del gobierno sirio también definieron claramente su postura.

En Washington suena cada vez más la posibilidad de una operación militar. El Secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, ya le habría planteado la propuesta a Barack Obama del uso de la fuerza para derrocar a al-Assad, ya sea desde el mar, para lo cual cuatro destructores se habrían movilizado en el Mar Mediterráneo para un posible bombardeo a territorio sirio, o desde el aire, lo cual según los especialistas sería muy arriesgado, dada la calidad de la defensa anti aérea siria.

Una intervención por tierra parece casi imposible, pues en la Casa Blanca no quieren repetir la experiencia de Irak, o peor aún, Afghanistan. Lo que no está descartado aún y parece más viable, es el apoyo militar brindado a los rebeldes armados -con el Ejército Libre Sirio como principal fuerza- que según fuentes del diario francés Le Figaro, ya tendría entre sus filas a grupos entrenados por Estados Unidos e Israel avanzando hacia Damasco.

Francia y Reino Unido también parecen prepararse para intervenir en el conflicto, aunque sea sin el aval de la ONU, donde el veto de China y Rusia en el Consejo de Seguridad impediría cualquier acción en conjunto, más allá del envío ya autorizado de especialistas para inspeccionar la zona en búsqueda de pruebas que confirmen el uso de gas sarín contra la población.

De hecho, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso emitió un comunicado de prensa expresando su preocupación porque se repita la “aventura” de la Segunda Guerra del Golfo en Irak, en caso de una intervención militar sin el permiso de Naciones Unidas.

“Todo esto nos puede recordar a los hechos de hace diez años, cuando, tomando como pretexto informaciones con mentiras sobre la presencia en Irak de armas de destrucción masiva, Estados Unidos, evadiendo a la ONU, se lanzó a una aventura, de la cual todo el mundo conoce ahora las consecuencias”, declaró el vocero de la Cancillería rusa, Alexandre Loukachevitch, citado en el comunicado.

Irán, el otro gran aliado de al-Asad, se mostró más desafiante y aseguró que también tienen su “línea roja”, haciendo referencia a Barack Obama, quien dijera en los primeros meses del conflicto en Siria que el uso de armas químicas sería cruzar la “línea roja” y representaría el inicio de una respuesta contundente de Estados Unidos.

El jefe adjunto del estado mayor de las fuerzas armadas de Irán, Massoud Jazayeri, aseguró que habría duras consecuencias si Washington comenzaba una operación militar en Siria.

Médicos sin Fronteras confirmó el uso de armas químicas contra la población la semana pasada; Damasco autorizó la entrada de inspectores de la ONU que analizarán la zona bombardeada, para comprobar el uso o no de armas químicas, mientras los demás actores mueven ya sus piezas ante una probable decisión de intervenir militarmente, que se vislumbra cada vez más cercana.

Esta semana será determinante en el futuro del conflicto sirio y su posible desenlace, que parece todo menos próximo ni sencillo, y que incluso ya está afectando a los vecinos de la zona, como Irak y Líbano, donde esta semana han muerto decenas de personas tras varios atentados terroristas.

Con información de El País, Le Monde, Le Figaro, Libération


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