Revista África

Entre lineas

Por Bubisher
ENTRE LINEAS
Del Bubisher formamos parte personas de todas las edades, personas de todos los puntos de España y del Sahara Occidental. Hombres, mujeres y algún niñ@ ya, al margen de los que se suben al camión diariamente.Más de veinte voluntarios el pasado curso y cuarenta y dos en el presente. Una centena debemos ser trabajando a diario cada uno en lo suyo, [email protected] tirando del carro a la vez para mover el bus en el desierto. Cada uno con su ego, su personalidad, su manera de ver las cosas, su forma de llevarlas a cabo.Los hay impulsivos y soñadores, con grandes metas en el alma y a los que hay que atar con un cordel y tirar hacia abajo cual globos de helio, que si no corren el riesgo de quedarse perdidos en las nubes. De ellos sacamos la ilusión de creer que cualquier reto es posible, por muy lejos que se vea o muy grande que resulte.También tenemos voluntades de hierro, gente a la que le gusta el trabajo diario, a la que no le importa llegar deslomado al final del día y redactar cuanto informe, absurdo o no, sea necesario y que tiene ideas brillantes para hacer de la obligada burocracia algo digerible para [email protected]áctica, hay gente práctica gracias a dios, que desenreda los líos en los que a veces nos metemos entre [email protected] Hay muchos vasos de agua en los que ahogarse y muchos árboles que no dejan ver el bosque, en esos momentos se agradece que haya personas que te saquen de la confusión tan solo con una frase.Imprescindibles son los entusiastas, mi grupo preferido, nada es suficientemente malo para abandonarlo y todo está cerca, todo fluye, flow, flowing, ommmmmmmm.De toda esta amalgama de voluntades, ¿qué creéis que ha salido? Pues eso: EL BUBISHER.La voluntad con mayúsculas, en esencia: Voluntarios, voluntad, voluntades.Sirva esto para agradeceros a [email protected] que sigáis montados en este camión-frigorífico, una paradoja más que nos muestra el camino para esquivar los baches, y para recordaros lo que hemos conseguido. Echad por un momento la vista atrás, al comienzo. ¿Hay algún día en el que no hayáis pensado en el desierto?

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