Una carta siempre sabe mejor que un whatsappLa escritora madrileña Concepción Lopezosa resultó la ganadora del IX Concurso de Cartas de Amor y Desamor convocado por el Ayuntamiento de Cebreros, premio que recibió de manos de la concejala de cultura de la localidad cebrereña el pasado jueves 11 de agosto en una ceremonia pública en la que se hizo entrega del resto de galardones de las actividades propuestas por el consistorio en cultura y deportes.
Y para que veas que el premio es de lo más merecido, aquí te dejamos la carta entera, gentileza de la propia autora, a quien aprovechamos estas líneas para felicitar de nuevo.
Querido Miguel:Tenía que despedirme de ti. No podía, ni debía, continuar a tu lado.
Has sido mi vecino, mi Jefe, mi amante, mi valedor en el Hospital, pero quería irme de tu lado.
Siendo niña me admiraba tu persona. Atractivo, siempre con trajes perfectos, con sombrero según la época; de lana en invierno, de rafia en verano. Risueño, cariñoso. A veces, cuando subía en el ascensor con mamá, me pedias un beso poniendo tu mejilla y yo te lo daba encantada. Siempre decías que era una niña preciosa y que sin duda llegaría a ser una jovencita también preciosa.
El tiempo corrió para todos y un día, subía sola contigo, me alagaste pidiéndome un beso como venías haciendo siempre que nos encontrábamos. Ese día me hiciste la propuesta de que, cuando saliera del Instituto, me pasara por tu consulta.
Para mí aquello fue algo mágico. ¿Cómo podía el Dr. Miguel Ramírez, Cirujano Plástico, pedir a una jovencita como yo que fuera a visitarle?
Y subí. Mi vida desde ese día cambió.
Me descubriste que ya no era una niña y que tenía en mi cuerpo zonas, en las que cuando pusiste tus manos, yo vibraba. Me causabas un placer hasta ese momento desconocido para mí.
No llegamos a más pero fue suficiente para despertar mis instintos de mujer.
Seguí subiendo más y más días. Te di todo. Y fui tu enfermera, en la consulta y en el Hospital, y tu amante. No me querías para nada más. Yo sí.
Me marcaste sexualmente para el resto de mi vida, no sé si encontraré algún hombre con él que pueda compartir no solo sexo, sino también vida, pero lo que sí sé, es que no has dado la oportunidad de que te deje. Hasta eso lo has conseguido.
A pesar de todo siempre te recordaré con aquella sonrisa que me dedicaste en el ascensor cuando me invitaste por primera vez a que subiera a tu consulta.
D. Miguel Ramírez descanse en paz.Tu enfermera,
