
Los envenenadores vuelven a campar a sus anchas por Asturies. Lo cierto es que nunca han dejado de hacerlo, por mucho que la Administración oculte la mayoría de los casos en un extraño afán por intentar aparentar que somos una comunidad ejemplar, cuando la realidad es que aunque nos pese, Asturies está plagada de envenenadores, incendiarios y furtivos.
Según un informe realizado por WWF el año pasado, la situación de la lucha contra el veneno en Asturies es "muy insatisfactoria", siendo los factores más negativos la ausencia de un plan específico de lucha contra el veneno, y sobre todo la ausencia de resoluciones ejemplarizantes, o sea, la ausencia casi absoluta de sanciones a los envenadores, que como comentaba al principio, siguen emponzoñando el monte a discreción matando buitres, alimoches, águilas reales y todo lo que se encuentre con sus cebos. Ni siquiera el Parque Nacional de Picos de Europa está libre de esta lacra, apareciendo varios buitres muertos en la colonia de Oceño hace unos pocos años.
La última víctima del veneno ha sido un águila real (Aquila chrysaetos), una especie estrictamente protegida, como el resto de aves rapaces, que apareció en muy mal estado el pasado martes en la zona de Llanes con claros síntomas de envenenamiento. Los análisis confirmaron la presencia de veneno anticolinergico, un veneno usado por algunos ganaderos para matar lobos y otros depredadores. Afortunadamente el animal pudo ser tratado a tiempo y consiguió salvar su vida y será liberada hoy mismo.
Lo cierto es que los casos de envenamiento siguen siendo habituales en Asturies, y más aun en la zona oriental, donde curiosamente se está llevando a cabo un plan de reintroducción del Quebrantahuesos, un ave que se extinguió como nidificante en Asturies precisamente por el veneno. Este proyecto ha sido criticado por varios informes de expertos, y por numerosas organizaciones conservacionistas porque no tiene sentido soltar aves si no se ha solucionado el problema que las había llevado a la extinción. Curiosamente, el Principado de Asturies sigue apoyando el proyecto, a pesar de los informes en contra y quizas por eso no sea todo lo trasparente que se le debe exigir a una administración pública la hora de dar a conocer los casos confirmados de envenenamiento, que curiosamente siempre suelen salir a la luz cuando algún particular los denuncia.
Pero no solo los envenenadores campan a sus anchas, justo hoy que se procederá a liberar el águila real envenenada, aparecía en el periódico una noticia en la que se informaba que en el mismo concejo donde se produjo ese envenenamiento aparecía un halcón peregrino tiroteado, tenía el ala muy dañada y muy probablemente nunca volverá a volar.
No hace falta decir que ni el escopetero ni el envenenador han sido identificados.
