Revista Diario

Equilibrio, conciliación y mujeres del revés

Por Belen
Equilibrio, trabajo, maternidad, tareas domésticas, hijos, tiempo ..... Todos esos términos rondan continuamente por mi cabeza, como piezas de un puzzle que no siempre consigo acabar. Mientras tanto a mi alrededor se habla de conciliación, concienciación, perros verdes, y muchas cosas más que van orientadas a un reparto de tareas en lo que a maternidad, crianza y trabajo se refiere. Vamos teniendo sino todos, muchos, las ideas bastante claras en este sentido. La teoría nos la vamos aprendiendo al dedillo. Los hombres, parte fundamental en esta ecuación, van tomando conciencia de su importante papel. En el horizonte ya no vemos a madres solas asumiendo las tareas de la crianza, sino que vamos atisbando familias, y eso es realmente esperanzador. 
Hasta aquí vamos bien, pero ¿y en la práctica?, ¿qué ocurre en la realidad cada día?. En mi realidad no es todo de color de rosa, mi realidad está llena de estrés, de falta de sueño, de cosas inacabadas y de la continua sensación de no llegar. Mi día a día se tiñe a veces de mal humor porque estoy cansada y aún me quedan cosas por hacer. 
Equilibrio, conciliación y mujeres del revés
Tengo suerte, mi trabajo me permite flexibilidad horaria, lo cual me deja ocuparme del horario escolar de mi hijo, de sus otras actividades, aunque esto requiera un esfuerzo importante por mi parte. 
Y al final del día, lo que veo a veces es a una mujer enfadada porque en el fondo envidio a mi media naranja: su disponibilidad de tiempo para dedicar a su trabajo sin interrupciones, su no tener que encajar las piezas del puzzle a cada momento para llegar a por el nene al cole, el no tener que planificar los menús que se comen en casa. Claro llega tarde de su trabajo, con lo cual "se supone" que me toca a mi encargarme de la estructura básica que rodea a esta familia. 
Madres y mujeres, ¿os suena?. Anoche en un pequeño desahogo en las redes sociales muchas otras se unieron a mi, pero con un regusto amargo de resignación. Y eso es lo que más me duele, nuestra resignación hacia una situación absolutamente injusta. 
Intento buscar el equilibrio cada día y lo consigo pocas veces, y cuando lo logro no me siento tan bien como esperaba porque para alcanzarlo el esfuerzo es demasiado importante. 
Y ahora la pregunta del millón, ¿cómo podemos mejorar esto?. Sin duda alguna con la voluntad de todos, mujeres y hombres. ¿Por qué somos las madres (mayoritariamente) las que ajustamos nuestros horarios y hacemos malabarismos para la organización familiar?. ¿Por qué ellos siempre dicen que su trabajo no se lo permite?. ¿Por qué son mal mirados en sus puestos de trabajo por decir abiertamente que salen antes para recoger a los niños del cole?
Debemos mejorar, por nuestro bien y por el bien de nuestra familia. Buscar continuamente el equilibrio me desequilibra, esa es la realidad. ¿Y vosotros?, ¿alcanzáis ese deseado equilibrio?. Y si es así, ¿cómo lo hacéis?.

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