Revista Opinión

Erase una vez..

Publicado el 27 febrero 2020 por Carlosgu82

Erase una vez..una chica «mayor»..
Cuando tenía 27 años me reía a carcajadas y al mismo tiempo me quedaba sin palabras cuando una de mis colegas, originaria de Cali y dos años menor que yo; preguntándose por si no fuese ya la hora de hacerse una «cura» a base de botox me decía: – «ay nena eso es un drama, 25 años..es que se me va a pasar el arroz».
No podía entender la seriedad de sus palabras ni los sentimiento o los pensamientos que pudiesen moverla a hablar así.. ¡éramos niñas!
Yo me reía a más no poder y le reprochaba: ¿pero qué dices chiquilla si con nuestra edad somos poco más que renacuajos!!
Pues bien..10 años después..me entero yo de que ahora, a los de nuestra quinta se les llama jóvenes «mayores»
..la pregunta surge espontánea..
¿Qué es lo que es un joven mayor??
Hace unos días, una amiga un año más joven, me contaba de su última entrevista de trabajo.
Ella se fue al despacho del supuesto gerente y después de haber estado hablando de sus experiencias laborales, de sus intereses y demás.. el hombre que tenía delante le dice, con tono casi avergonzado, que él en realidad está más bien acostumbrado a trabajar con jóvenes y que quizás no se encontraría cómodo trabajando con una mujer de su edad, una profesional de nivel, una persona que tiene una trayectoria y un pasado laboral envidiable, porque también, digamos las cosas como son, a una persona de ese tipo habría que pagarle más dinero.. y acabando la entrevista le dijo : – «trabajar con una -joven mayor- como tú, no la veo muy buena idea»…
Las consideraciones sobre el panorama laboral hoy en día las dejaremos por un momento apartadas de los focos (ya que el patio se comenta por si mismo).
Lo que a la edad de 37 años jamás había considerado es que : somos «jóvenes mayores».. traducido en otras palabras..demasiado jóvenes como para ser unos «puretas» pero demasiado viejos como para ser considerados jóvenes..
¿Es la edad verdaderamente tan preponderante a la hora de definir la persona?
Quizás en algunos casos circunstanciales sí lo sea.
Por ejemplo, si yo tuviera para ofrecer un trabajo que necesite agilidad, desenvoltura y rapidez puede que me quedaría con un veinteañero más que con un candidato que le dobla la edad. Pero.. ¿haría lo mismo si lo que busco fueran profesionalidad y experiencia?; ¿cuántas veces dejamos en realidad que una fecha puesta en un DNI nos dé una idea a priori de la persona que tenemos delante?. Da igual que estemos hablando del ámbito profesional o puramente humano..lo que hacemos constantemente es etiquetar!
¿Cuántas oportunidades borramos de nuestro mapa personal y cuántas precluimos a los demás?
¿Durante cuánto tiempo, sobretodo las mujeres, tendrán que convivir con esa sensación de inadecuación? Mirando a las canas incipientes, a cada pequeña arruga de expresión con horror más que con cariño y con la conciencia de que sólo se trata del cuerpo que exterioriza su camino hacia la madurez, la experiencia; un cuerpo que cuenta de vivencias, que con sus vaivenes hablan de las alegrías, de las cicatrices y de los cambios experimentados.
La vida muy a menudo nos enseña que no siempre las cosas son como las vemos.. más bien la realidad siempre es producto de una mirada subjetiva..
¿Aprenderá el hombre algún día a sustituir el juicio por la empatía?


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