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Ernest Hemingway -Citas

Publicado el 22 noviembre 2012 por Jordiguzman

 Ernest Hemingway -CitasEl toro que causó los dieciséis muertos y los sesenta heridos murió de una manera muy curiosa. Uno de los que él había matado era un joven gitano de unos catorce años, y la hermana y el hermano del muerto se pusieron a seguir al toro en sus desplazamientos esperando acaso la ocasión de darle muerte en el momento en que se le encerraba en su jaula, después de la capea. La cosa resultaba difícil, porque el toro era estimado como luchador de gran valor y objeto de atentos cuidados. Le siguieron durante dos años, sin intentar nada, contentándose con ir a donde le llevaban, y cuando fueron abolidas las capeas en una ocasión – las capeas son abolidas y reabolidas constantemente por orden del Gobierno -, el propietario del toro decidió enviarle al matadero de Valencia, ya que, después de todo el toro se había hecho viejo.
Los dos gitanos estaban en el matadero entonces, y el muchacho pidió permiso, puesto que el toro había matado a su hermano, para matarle él mismo. Se le concedió, y empezó por arrancarle los ojos cuando el toro estaba en la jaula. Luego escupió cuidadosamente en las órbitas; le mató después, metiéndose un puñal en la espina dorsal, entre las vértebras del cuello, cosa que le costó bastante. Después pidió permiso para cortarle los testículos; se le concedió, y su hermana y él hicieron una hoguera al borde de la polvorienta carretera, delante del matadero, asaron las dos glándulas, sujetas en un palo y, cuando estuvieron a punto, se las comieron. Luego dieron la espalda al matadero y se marcharon carretera adelante, fuera de la ciudad.

Ernest Hemingway. Muerte en la tarde (1932)


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